viernes, 30 de noviembre de 2012

JOSÉ MANUEL CABALLERO BONALD, CERCA Y LEJOS

No puedo presumir de ser un amigo íntimo de J. M. Caballero Bonald, pero sí de haberlo conocido y departido con él y de ser un lector de su obra que quedó subyugado por la lectura de Ágata ojo de gato (1974), libro que me dedicó el poeta:
A José Luis Molina, esta mitología andaluza, con la amistad y el afecto seguros de J. M. Caballero Bonald

Eran casi los años del boom y aquella literatura mágica alimentaba mi imaginación. En Lorca, seguramente, ha quedado Dos días de septiembre (1972), premio Biblioteca Breve, quizá en alguno de los rimeros de libros en que hubo que apilarlos cuando el terremoto me tiró algunas estanterías al suelo y los libros quedaron desparramados como hojas secas de árboles carcomidos, en espera de que haya oportunidad de arreglar aquello, cuando mi santa pueda.


Aquí en Calabardina tengo, bien cuidados, Descrédito del héroe (1977), libro que también me dedica (A José Luis Molina, con la alegría de encontrarlo en Lorca y un gran abrazo) otro libro que me hizo creer en la poesía, en el que introduce algún que otro poema en prosa, estilo y manera en el que escribió Laberinto de Fortuna (1984), libro de rara perfección clásica, con reminiscencias de Juan de Mena. Cierra el libro con un poema en prosa (grave contradicción) o prosa poética que titula Je est un outre y que viene a ser una propia definición: "Vengo de muchos libros y de muchos apremios que la imaginación dejó inconclusos. Vengo también de un viaje absolutamente maravilloso que no hice nunca a Samarcanda. Y de un terror consecutivo vengo igual que de una madre. Soy esos hombres juntos que mutuamente se enemistan y ando a tientas buscando el rastro de una historia donde no comparezco todavía. ¿Seré por fin ese protagonista que de siempre ronda entre mis libros y que también está aquí ahora sustituyendo a quien no sé? Sólo el presente puede modificar el curso del pasado".


(Toda la noche oyeron pasar pájaros (1981), Premio Ateneo de Sevilla, es otra bella novela, densa y bien construida, que se lee con renovado interés tanto por el lenguaje como por su tratamiento técnico. También está dedicada: A José Luis Molina, con mi mejor recuerdo y un abrazo de verdad.  A partir de aquí, ya no he vuelto a verlo, pero sí a leerlo.
Estoy contemplando, mientras escribo esta crónica de urgencia, la portada de En la casa del padre, (1988), Premio Internacional de Novela. Languidecía ya mi devoción porque las novelas lineales, tradicionales, las novelas ajenas a lo mítico, no me llamaban la atención. Además, el tiempo dedicado a mis estudios universitarios se lo quité a la lectura. Aunque es una novela profunda que se lee muy bien, quizá no tan bien como Campo de Agramante (1992), novela en la que destaca el dominio del lenguaje.


Esta es la última novela que de él tengo y, a partir de aquí, he comprado alguna cosa más que no localizo. Pero, mi comentario debe servir como homenaje a su premio Cervantes de las Letras, que creo muy merecido. Es una ocasión para (re)leerlo. Opino que no hay ningún homenaje mejor que la lectura de algún libro suyo, de algún poema suyo, si es que la cosa no da para más.

HOY NO
Comparto con la noche su premura
de tempo, ese impaciente tránsito
circular de la sombra
que de otra sombra es víspera
o esa morosa voluntad de amarte
a partir de mañana, cuando
como a la luz te haya perdido
y sólo quede un último
plazo para esperarte
en la tramitación del día siguiente.

José Luis Molina Martínez
Calabardina, 30 noviembre 2012.


miércoles, 28 de noviembre de 2012

CELIA VIÑAS Y AZARBE (I)

Celia Viñas

MALLORCA

Isla dormida anclada en esta esquina
del azul petulante y decidido,
en tu entraña callada y submarina
un esqueleto de navío herido.

Un latido de espumas te limita
randa cernida de un azul sereno
respira el mar y surges de su seno
isla desnuda, mármol, Afrodita.

Raíz oscura firmemente anclada
a una rota y lejana serranía
que bajo el mar esconde su agonía
y su estirpe de cima desgarrada.

Buzos de angustia, tus cansadas venas
rescatan tu follaje y tu verdura,
la estremecida flor de tu hermosura,
las cosechas más firmes y serenas.

Cuando mueras irán las olas
flotando por los siglos tus sonrisas
y en tu vacío buscarán las brisas
el muerto canto de tus caracolas.

(Azarbe, nº 10, 1947)

Calabardina, 28 noviembre 2012
José Luis Molina Martínez

martes, 27 de noviembre de 2012

MARÍA DEL CARMEN RUIZ DE LA CIERVA, RETÓRICA Y POLÍTICA

Libro publicado por el Instituto de Estudios Riojanos,
el Ayuntamiento de Calahorra y
CEU
Ediciones
Como mi formación fue humanista, estos temas me quedan muy cercanos. Lamento aún no haber adquirido en mis años jóvenes más conocimientos de latín y no haber profundizado en el griego, idioma musical. Pero... Ayer me sorprendió el cartero cuando me dejó este libro que venía de La Rioja. Inmediatamente, mientras subía en el ascensor, me puse a hojearlo y a ojearlo. El primer nombre que leí, cuando curioseaba por si conocía a alguno de los profesores, fue el de María del Carmen Ruiz de la Cierva, a quien ya conocía, persona amable, cariñosa, inteligente y de mente lúcida, que me da constantes muestras de afecto. Estuvo en Lorca con ocasión de los congresos de Musso Valiente y de Castillo Navarro. Resultó que ella había dejado encargado que se me enviara, como aclaré con ella por la noche a través de correos electrónicos. Me había dicho que me lo enviaba, pero mi cabeza está ya para un repaso de "chapa y pintura" y se me había olvidado. Este libro, que forma parte de la Colección Quintiliano de Retórica y Comunicación, reúne varios artículos de personajes especialistas en esta parte de la Filología. De entre ellos conozco personalmente a Tomás Albaladejo, José Antonio Hernández Guerrero, María del Carmen García Tejera, Ramón Sarmiento González, Javier Rodríguez Pequeño, Ana Calvo Revilla, Amelia Fernández Rodríguez y la misma Ruiz de la Cierva, a los que, desde aquí, mando un abrazo. Vinieron todos a los dichos congresos, algunos a ambos. También hay otros que conozco de otros menesteres. La Retórica actual, conservando todos sus principios clásicos, tiene unas aplicaciones para la regulación de los discursos forenses y analizar, a través de ellos, el comportamiento político de los "innombrables" de infeliz memoria. Se ocupan de los discursos retóricos desde las Cortes de Cádiz, cuyo segundo centenario se festeja en estos días, hasta los del ilustre Zapatero, origen de algunos de los males sociales que nos acompañan en este maldito año. También analizan, en el sentido forense, alguna de las novelas del olvidado Pérez Galdós. A partir de la página 423 de este tomo, se puede consultar la intervención de esta mi amiga, que pertenece a la Universidad CEU San Pablo de Madrid. La titula Sobre la retórica de la predicación. Uno de mis primeros artículos que me pidió Guy Lemeunier se titulaba Aspectos ideológicos y expositivos en la oratoria sagrada del siglo XVIII en Lorca, y apareció en Áreas 3-4. Editora Regional. Murcia, 1983, por lo que existe cierta afinidad entre su escrito y el mío, brillante el de ella. Según Ruiz de la Cierva, "el sermón es la más clara y representativa manifestación de la retórica religiosa, elemento esencial de la predicación". Concluye su artículo afirmando que, según el profesor Tomás Albaladejo Mayordomo, esta retórica cultural de que hablamos sirve "para el análisis y explicación de cualquier tipo de discurso desde una perspectiva cultural, atendiendo a las relaciones de interculturalidad que tan importantes son en la sociedad actual". Así que, el que se interese por estos temas, ya sabe a dónde acudir. Para eso hago relación de esta publicación. Para que la lean.

Maica Ruiz de la Cierva

Calabardina, 27 noviembre 2012
José Luis Molina Martínez

domingo, 25 de noviembre de 2012

CELIA VIÑAS Y AZARBE



AZARBE fue una revista literaria murciana, una más de las muchas que proliferaron en la época, que se mantuvo entre 1946 y 1948. Francisco Javier Díez de Revenga, a cuyo cuidado estuvo la reproducción facsímil que hizo la Academia Alfonso X el Sabio de Murcia, en el año 2005, nos indica que "aparece como colección, más que como revista, poética y literaria". Fue creada por Salvador Jiménez (!921-2002), Juan García Abellán (1924-1998), Jaime Campmany (1925-2005) y José Manuel Díaz, fallecido en 2004, profesor de griego que fue de la Universidad de Murcia, y que nunca participó en la revista. Se publicaron 15 cuadernos o 'entregas'. Entre otros colaboradores, figura Celia Viñas. Díez de Revenga escribe: "Desde Almería, Celia Viñas, escritora catalana, poetisa, catedrática de Instituto, contribuye con textos suyos a dos entregas". Efectivamente. En el número 10, aparecido en 1947, Celia Viñas, nacida en Lérida en 1915 y fallecida en Almería en 1953, publica dos poemas, MALLORCA y YO, ISLA. Y en el número 15 y último, de 1948, otros dos, TRISTEZA ES HERMOSURA y OTOÑO. No sé si estos poemas figuran en sus obras más o menos completas que se hayan publicado, pero no en ninguno de los libros que poseo relacionados con la poeta, que son los siguientes: Vida y obra de Celia Viñas Olivella (Diego Antonio Casanova, 1955), Canto (Madrid, 1964), Poesía última (1980) y Canción tonta en el sur (1985). Como conocí y traté a Arturo Medina, su esposo, él fue quien me obsequió el libro Canto, de la colección Ágora, libro que me dedicó con afecto: "En nombre de Celia, para José Luis Molina, estos poemas que yo se los dedico con todo cariño". Lorca, 14 de noviembre de 1988. Ahora veamos uno de estos poemas:



Yo, isla

Bosque de sangre y corazón mojado...
El mar. ¡Silencio! El mar... Hay un velero
en el fondo del agua amortajado.

Y el grito de la angustia, este certero
itinerario fiel de la pradera
dibuja bajo el canto marinero.

Cicatrices de quilla sin frontera
cada ruta la mano del Señor
y el lejano gemir de la escollera.

Encadenado perro del dolor,
sumisa mansedumbre de la vida,
cada camino la mano del Señor
restañando la sangre de una herida.

El mar. Silencio. El mar. Amortajado
bosque de sangre y corazón mojado.

Celia Viñas Olivella


Calabardina, 25 noviembre 2012
José Luis Molina Martínez

sábado, 24 de noviembre de 2012

EL DÍA DE SAN CLEMENTE EN CALABARDINA

San Clemente es el patrón (religioso) de Lorca, al menos hasta ahora, y ayer, día 23, se celebraba su fiesta. Cuando los inmigrantes pidan que se elimine porque molesta a los que no son creyentes -o sea, de la misma religión-, pues habrá que ver qué soluciones adoptan los políticos, sobre todo si los que lo piden son lorquinos de hecho y de derecho. Pienso que se quitará del calendario. Está sucediendo en otros lados. Pero, cuando ellos detenten el poder, esta fiesta la eliminarán de un plumazo. No sé a qué viene el fariseismo de tratar de eliminar la religión (católica) de la vida pública, cuando las demás religiones no lo hacen así. Si los inmigrantes se convirtieran en "lorquinos" y aprendieran y sintieran las cosas de Lorca como suyas, eso no sucedería. Pero la campaña laicista, iniciada hacia la segunda mitad del siglo XIX, ha casi triunfado, aunque yo creo que más por demérito de los que detentan el poder religioso que por el valor de las otras religiones. Han enseñado en los últimos años tanto que la civilización clásica no valía para nada, aunque de ella proceden nuestro valores, que se divierte esta sociedad de la ignorancia colaborando en su desaparición. Claro que, eso sucede porque se ha igualado la sociedad, pero por abajo. Por eso se han bajado los objetivos. Reconozco, pues, que hay que ponerlo todo al día. Así la cosa avanzaría y no triunfaría un conservadurismo añejo. Claro que, si la fiesta consiste en celebrar el triunfo del cristiano sobre el moro, pues la cosa va de otra manera, en estos mismos momentos. Habrá que explicar que es una "fiesta" que sólo sirve para mostrar los costosos trajes que se lucen. Pero, así va la cosa. La libertad implica que cada uno se apunte a lo que le guste. Y respeto para todos. Aquí en Calabardina, la fiesta la pasamos tranquilos, los que vivimos aquí, y los que vienen huyendo de la fiesta: no quieren tanto alboroto. Yo salí a la tarde e hice fotografía para ponerlas aquí. He mirado hoy la prensa y todos los días. Y hoy y todos los días me hago la misma pregunta: ¿sólo pasan en Lorca lo que dicen los periódicos? ¿No existen otras inquietudes, no se produce ninguna situación humana ejemplarizante? ¿No hay ningún niño que sufre aunque sea por ir al "cole"?











Así de sencilla fue ayer nuestra vida aquí en el paraíso -cuando no hay nadie- de Calabardina. La última hora tenía hasta un tinte idílico. Aunque es verdad que cada edad requiere lo suyo.

Calabardina, 24 noviembre 2012
José Luis Molina Martínez

miércoles, 21 de noviembre de 2012

LAS HORAS DE INMA PELEGRÍN NO ESTÁN OXIDADAS



PICTOGRAMA
Hace frío en la calle y el invierno

imprime en el cristal una pizarra
en la que dibujar un corazón,
absurdos monigotes
o jugar al ahorcado.

Es sólo la manera de dejar
que transcurra la tarde,
que se deslice el tiempo en el reloj,
también en la ventana,
que las figuras pierdan su sentido
fundidas en el vaho.

Inmaculada Pelegrín (Fotografía que tomo prestada de la red)
(c) ABC

Aunque me falta un eslabón, el que constituye su primer libro publicado que, sin duda, debo tener por alguna estantería que estará en pie, porque las que derrumbó el terremoto están recogidas y los libros en el suelo, menos los que se debieron perder con otros papeles literarios, sí puedo exponer alguna idea de las muchas que surgen sobre la poesía de esta revelación que sólo hace acaparar premios. Se trata de TRAPOS SUCIOS de los que ahora no recuerdo nada. He elegido este poema para iniciar esta entrada porque en él se manifiesta su sentido del tiempo, al menos el sentido del tiempo que embargaba a la poeta mientras escribía el poema. No es un tempus fugit, un tiempo que se va, sino que es un dejar ir para disfrutar de su paso de un modo melancólico o separador de horas ocupadas en algo que distrae o es mera contemplación. Este poema pertenece a ÓXIDO, libro en el que se comprueba que, al final, "todo es pasajero". O sea, que el tiempo es algo latente en la poesía de Inma Pelegrín. Y vital. Porque en tres segundos pueden suceder muchas cosas. Sobre todo cuando, el tiempo en el que una gota se desprende y cae al suelo haciéndose añicos, es sólo  cuestión de un segundo.

Pero, ya en CUESTIÓN DE HORAS el tiempo se encuentra compartimentado. Son sólo veinticuatro las horas de un día y son muchas las cosas que hacer. Por eso, porque, ahora sí, Dies fugit, el día huye, hay que mimarlo. Y, por eso, a lo largo del día se hacen muchas cosas que en apariencia son nimias, cuando están cargadas de un sencillo afecto humano que les dan un significado diverso, diferente, sencillo y hermoso. Y con estos adjetivos podemos definir el estilo de la poeta lorquina: lenguaje sencillo, directo, sin adornos ni florituras estilísticas, dirigido a  la gente sin experiencia poética, a los que no leen poesía, a los que, si leen los poemas de IPL, se van a encontrar con un lenguaje que les permite profundizar en su mensaje. Además, se trata de cosas que normalmente hace quien lleva su casa y trabaja al mismo tiempo. A las 7 de la mañana sucede esto:
Cada mañana dudo
entre untar mermelada o mantequilla,
si calzar los zapatos con tacón,
si ascensor o escalera,
si coche o autobús,
o andar por el bordillo de los portales pares.
Es la prisa por cuanto se ha de hacer lo que establece ese juego distanciador entre la realidad y lo que la aleja. Aquí, en este libro, el reloj es un compartimento estanco que marca duramente las diversas obligaciones o lo que suele hacerse o hay que hacer a cada una de las horas que marca un severo reloj de sol al que siempre acompaña una leyenda como la que sigue:

Esta poesía sin óxido es simplemente una muestra de cómo las cosas diarias se pueden convertir en materia poética. Claro que, para eso, hay que tener el talento que muestra Inma Pelegrin.

José Luis Molina Martínez
Calabardina, 21 noviembre 2012


IX SALÓN DE LA CRÍTICA. CATÁLOGO

Nada (casi nada) es ya capaz de enfadarme. Sobre todo cuando se trata de cosas de la (in)cultura. Porque es lo primero que los políticos que nos (des)gobiernan recortan. Sobre todo si no sirve para esa búsqueda constante de votos para que el poder lo mantenga la máquina que no siempre se acuerda de los ciudadanos. También es verdad que, en la mayoría de las ocasiones, los que detentan la Concejalía de Cultura piensan en las musarañas o en otras cosas. Hay que conocer por dentro el mundillo para atender sus necesidades. Pero, en esta ocasión, hay que celebrar el hecho de que el Ayuntamiento de Lorca -su Concejalía de Cultura- haya apoyado la iniciativa, pues merece la pena contemplar la obra expuesta y pensar que otros años también pueda venir de nuevo a la ciudad. Se trata de una iniciativa que hay que valorar dado que acerca al público algo que no siempre se puede ver. Además, es una iniciativa joven que hay que apoyar para mantener su ilusión entre tanto marasmo como le ha tocado vivir a esa generación cuya situación no es envidiable. Así que, por todo eso, hoy es un día de gozo para mí porque la cosa se ha hecho bien.

Portada del Catálogo diseñado por Maribel Úbeda
El Catálogo es supermoderno. Muy bien hecho. Tanto es así que cogí dos para ponerlos en mi biblioteca. Preveía que uno de ellos quedaría en malas condiciones tras el escaneo de las imágenes que iban a acompañar a este texto, lástima que no puedan ser todas. Quizá otro día lo intento y cuelgo las que me faltan. Así nadie se sentirá preterido. Manifiesto que, para los que ya tenemos la vista 'cansada' (una manera de decir que vamos camino de la ancianidad) el color de la tinta de los textos no resalta mucho y nos (me) cuesta trabajo leerlos. Se titula el Salón HABITAR LA CIUDAD: LORCA. Es, pues, un homenaje a la ciudad herida por el terremoto. Son modos personales, trágicos pero poéticos, de enfocar el desaguisado que dejó la naturaleza en este pueblo que no se lo merecía. Ningún pueblo se merece un desastre de este tipo. Porque cuesta mucho levantarse y seguir el camino. Así es que sólo se puede decir 'chapeau' a la iniciativa y a su consecución. Porque es un logro. Si acaso, a mí, de modo personal, me hubiera y hubiese gustado contemplar más obra, que más artistas expusiesen  su obra en el Salón. Hubiera sido una manera de conocer las (pen)últimas manifestaciones artísticas de los nuevos creadores, de esa juventud que, con otros medios, hace las cosas distintas. En ese sentido se debería trabajar más por los rectores de la Asociación Murciana de Críticos de Arte, a la que felicito.

Subcutáneo (Carmen María Salazar)
También he de manifestar, como lo vengo haciendo tiempo ha en el desierto de las cosas de las que nadie hace caso, que me parece muy bien que la postmodernidad se haya cargado la manera tradicional de hacer, ver y sentir la cultura, la manifestación artística (lo que nos ha llevado a la sociedad de la ignorancia), pero no tenía que haber dejado caer la 'cosa' para que se estrellara y no sustituirla por nada. ¿Por qué me quejo? No, no es ancianidad. Es una visión justa de la situación. No se acude a estos actos en los que hay tanta y tanta ilusión. Será, supongo, más friki. Pero muestra de manera alarmante la falta de interés hasta por las nuevas formas. También es verdad que había la presentación de un libro de Inma Pelegrín, pero hubimos gente sin especial brillo que estuvimos en los dos actos. Había tiempo. Hay que aprender y enseñar a respetar el trabajo de los artistas porque dan pátina a la ciudad, esa ciudad a la que homenajeaban en este IX Salón de la Crítica.

Benigno Sánchez (El escenario urbano)

Es esta una herida que debe contemplarse. Me parece una estupidez el que ahora se evite que la gente vea las catástrofes que destruyen la obra del hombre. Aunque se oculte la realidad en nombre de no sé qué historia, esto va a seguir sucediendo: aquí o allí, pero se repetirá, no quede la menor duda. Es un testimonio sangrante de lo sucedido y de que hace falta utilizar de nuevo la voluntad humana, no esperar a que el padre Estado nos soluciones el problema, para que la cosa se arregle y siga la vida su curso inexorable.



Boca arriba / Boca abajo (Ángela Mula)

Me habían invitado Maribal Úbeda y Ángela Mula. Fue para mí especial conocer a Maribel y dar un abrazo de felicitación por su próxima maternidad a Ángela. Ángela me parece una excelente grabadora. Tengo dos de sus obras. Una pertenece a una exposición que hizo en Lorca y la segunda a otra que hizo en Mula. Era dura, de colores fuertes casi sin matices. Pero su tema casi lo exigía. Sus mensajes eran críticos con la injusticia, con el desamparo, con la falta de libertad. Ahora, su paleta se ha abierto y los colores que utiliza, al menos en esta serie xilográfica (a la plancha perdida) de cuatro xilografías sabiamente repartidas y dispuestas, como se puede ver en la foto que colgué en mi anterior entrada en esta Calle Tranquila, es más colorista. Aunque Maribel, que es quien la presenta en el catálogo dice que el resultado de su trabajo es, "como siempre, lo mejor que puede dar de sí", estimo que hay que exigirle más, tiene que exigirse más, porque lo bueno, la obra que la dejará satisfecha íntimamente, está por venir, o sea, que su porvenir es halagüeño. Sólo me queda animar desde aquí a la gente para que vaya a esa recoleta exposición y se detenga tranquilamente en su contemplación. No perderán así su tiempo, sino que se relajarán viendo, mirando o contemplando una manifestación en la que Lorca ha sido la protagonista gracias a la labor humana de un grupo de artistas a los que la vida les deparará el éxito. Estoy seguro.


Contraportada del Catálogo

Calabardina, 21 noviembre 2012
José Luis Molina Martínez


sábado, 17 de noviembre de 2012

EL "IX SALÓN DE LA CRÍTICA" EN EL HUERTO RUANO


Reconozco que soy muy malo como fotógrafo. Como muestra, este botón. Abandoné Calabardina para asistir a la inauguración del IX SALÓN DE LA CRÍTICA, del que prometo dar cumplida cuenta todo lo más el lunes, porque mañana es un día de nietas. Acudí a la demanda de Maribel Úbeda, a la que no conocía personalmente, pero que me hizo la portada para el libro de la SEPOR de hace ya unos años. Supe de ella a través de Ángela Mula. Ángela Mula es una grabadora, entre otras cosas. De ella tengo dos grabados y espero aumentar la colección porque creo en ella como artista. Volveré sobre este asunto.


Insisto en mi mala manera de hacer fotos, sobre todo cuando uno se encuentra delante del maestro Alejo Molina


Estás allí delante de la gente y te preguntas si es mejor tirar las fotos con o sin flash. Aquí arriba sin flash. Abajo, con él. Vean la diferencia.


Se junta el que la sala esté iluminada para que se luzcan las obras de los/las artistas y a los que son como yo nos revienta el asunto. Al aire libre, todo parece mejor.


A destacar, la simpatía de Maribel Úbeda.


Y lo poco que aproveché su fotogenia.


Estas son algunas de la obras que estaban expuestas.


Aquí se demuestran dos cosas, que soy muy mal fotógrafo (de todos modos dejo un testimonio) y la dificultad de evitar que la luz haga que en lugar de una foto sea un churro.





Esta es la obra de Ángela Mula.


Y, el colmo de la maldad, es hacer una foto de una obra expuesta y que el fotógrafo aparezca en ella haciendo la foto. Eso sí, si dijera que todo ha sido intencionado, sería una obra de 'casi' arte.
Mañana seguiré con este rollo y con otro.

José Luis Molina Martínez
Calabardina, 17 noviembre 2012
(c) cada autor de su obra y yo de las fotos.

lunes, 12 de noviembre de 2012

TAMBIÉN LLUEVE EN LA CALLE TRANQUILA

¡Invierno en noviembre!
Es bello este infierno
de agua de siempre.
¡Qué afán más tierno,
noviembre sin gobierno!

Hoy ha llovido en la Calle Tranquila de la Cola de la Cala.












Fotografías: José Luis Molina Martínez
Calabardina, 12 noviembre 2012