martes, 31 de diciembre de 2013

QUE LA PAZ DE ESTA NOCHE NO SEA HAMBRE PARA MAÑANA

El último saludo del año desde Calabardina (Foto: JLM)
MARÍAS CALLAS LLUEVE EMOCIÓN EN LA CALA

Graba esto en tu mente: la ópera tiene que hacer derramar lágrimas, estremecer al público, estremecerlo a través del canto, escribía Bellini al libretista Carlo Pepoli mientras preparaban Il Puritani.

                
La blanda lluvia generosa de esta breve mañana idílica,
trágica más tarde, de invierno, aleja de mis ojos el silencio.
La mar está gris y anochece pausada, lenta, borrosamente.
Recorre la mirada la vertical unión del agua resbalosa
con el tejado de la mansión enverdecida: enredaderas
ascienden como ángelus célibe y florido del mediodía.

El mar es sereno estado de plenitud estable y las osadas
barquitas surcan un horizonte de lluvia sin aspereza.
Aislada mi alma en su sosiego, serena la casa, llena
la interior bodega, la soledad perfecta, suena el misterio
Bellini, estético y moral, emocionante y sincero.

María Callas, en su voz la fértil arena del baglamás,
destinada a encontrarse con un héroe, tal vez Teseo,
tenía en su garganta un laberinto de arpegios procelosos
y la danza de la grulla en una isla de su ruta marina.

Hoy todo es milagro y estremece O rendentemi la speme.
La voz de Elvira se enriquece de matices sombríos,
musita Stéfano Russomanno.

Escucho y vivo el canto intimista y estático.
Suona la tromba intrépido es la faz veneciana
y alegre de mi independencia ejercida
en el retiro de la Cala.

Pasión, lluvia, melodía y mar, siempre el mar,
la paz, la prez, la primorosa sed de eternidad.
Pasa la emoción, como la lluvia, y regresa el silencio
a cada rincón de mi morada, según tiene por costumbre.

Vuelven, gozosos, los pájaros nuevos, a su vaivén
de siempre, renovados. Y continúo, perezoso,
será mi edad otoñal, perdida la mirada en la cándida
lluvia alba caída sobre la mar, mientras Il Puritani
juega en mi oído, divierte mi corazón, me emociona,
con las tibias modulaciones de los tonos graves:
“en su música, la pasión habla por medio de la melodía”.

José Luis Molina
Calabardina 31 diciembre 2013

Música de esta noche para un año nuevo feliz.

Así sentía cuando llegué, sin saber qué iba a suceder, a esta Calabardina en la que he sido dichoso.


domingo, 29 de diciembre de 2013

AÚN ESTAMOS A TIEMPO DE SER (FELICES) DICHOSOS


Paisaje de invierno (1811). Caspar David Friedrich

SI NO (TE) AMO, ESTOY SOLO

Vi caer la nieve como un milagro
bello de blancura de naranjo,
como flor de naranjo abierto al
sestero corto del febrero nuboso.

¿Quién atravesará la noche como
pájaro muerto sobre la campana
sin eco? No hagas ruido, no se aleje
el amor como una triste chimenea
despide el humo sobre el tejado
de la pasión. ¿Cuánto cuesta el amor
de un invierno si las arenas marinas
sobrevuelan los adioses célibes?

Dejo olvidado un tiempo sobre
el cálido iluminado sol de la
tarde abierta al templo del
crepúsculo. Las piedras son
recuerdos sin sonido.

Te dejo soñar mientras tu sombra
acaricia el espejo de mi soledad.

Un recuerdo en esta Navidad y un deseo de felicidad para el Año Nuevo

José Luis Molina


Calabardina, 29 de diciembre de 2013

JESÚS CARRASCO ESTÁ A LA "INTEMPERIE"


Tengo en mi biblioteca de Calabardina, lugar de cuyo nombre procede CABARNA, esta novela desde hace, al menos tres meses. La novela apareció en Seix Barral, pero la edición que poseo es de Círculo de Lectores. La novela no es mi fuerte, perdón, la mala novela no es mi fuerte, y por ello no me pongo furibundamente a leer una nueva, sino que la dejo reposar. Concretamente esta, con otra que comentaré prontamente, la puse en una leja pequeña en la que pongo los libros que son de los llamados de cabecera. No estaba destinada a ser uno de los libros que no leo. Me animaron las recensiones que venían en la prensa, cómo era alabada en diversos blogs y saber que para unos era la mejor novela española del año, desbancada a última hora por En la orilla de Rafael Chirbes, me animó a leerla, saltándome el orden establecido. Bien es verdad que los entendidos no hacen caso a esas calificaciones que varían según los medios que las publican. Es una novela que utiliza formalmente la economía de medios. Un niño desgraciado en su familia, pobre, represaliado; un viejo pastor que anda por un extenso páramo con su hambriento y sediento rebaño de cabras; unos represores -entre los que destaca el jefe- dedicados exclusivamente a hacer daño. Y la violencia, violencia por todos lados. Todo, además, opresivo. Así que todo ese ambiente es el que se respira en la novela. Y así la novela es opresiva, crea, además de cierto distanciamiento frío, una necesidad de acabarla para releerla de nuevo y anotar matices que la hacen más interesantes. El niño huye de su casa porque es insoportable vivir en ella. Lo buscan para matarlo y sólo el viejo pastor es capaz de ofrecerle ayuda, eso sí, dentro de una aparente escasez de emociones. Así que el viejo lo salva de esa persecución matando al opresor. El final no lo desvelo. Porque lo mío aquí es sólo exponer unos argumentos para convencer a quien se acerque a mi blog que deben leer esta novela. Luego vendrá lo fácil: que si es una metáfora de la España cainita, que si una España morirá de la otra, que es una imagen de la guerra civil. Posiblemente sea todo eso, pero el único que sabe lo que quiso escribir es el autor. Es una novela dura de leer y de asimilar, pero merece la pena porque la novela se compone de lenguaje y este es ópimo en su bondad. Los personajes son tan pocos que están muy bien caracterizados. Es una buena novela y quien la alaba está en lo cierto, pues lo merece. Así que manos a la obra.

Calabardina, 29 de diciembre de 2013
José Luis Molina

sábado, 28 de diciembre de 2013

Gonzalo Hidalgo Bayal: HOY ME TOCA SUFRIR CON "LA SED DE SAL"


Todos los días entro en el blog de Gonzalo Hidalgo Bayal (bayal.blogspot.com.es) por ver si hay una nueva aportación porque lo de propterea se ha mantenido fijo desde el 1 al 27 de este mes, cuando ha aparecido otra entrada que he leído hoy: Dilema. Lo de propterea o praeterea tiene su importancia porque se refiere a la cita que abre el libro cuya portada están ustedes viendo, recién publicado. Pero es una situación que corresponde adivinar al lector y para ello ha de leer ambas cosas, libro y blog. Este libro se encuentra en algunas librerías desde noviembre y yo lo compré un día que estuve en Murcia cuando viajaba por la situación de mis ojos, casi solucionada, porque en Águilas las librerías no venden libros si no son los de texto: los pocos lectores que haya, es decir, los que no compran libros que califican como best-seller, buscan novedades en otros lugares. En Calabardina, sólo hay una librería: la mía. Pero es particular. Supe de GHB por medio de Fernando Cuadrado, como otras muchas cosas. He conseguido tener casi toda su obra, alguna de ella fotocopiada, como Dios manda. También por medio de Fernando. Si todos los días visito el blog de GHB es porque me atrae su literatura y su modo de entender las cosas y su modo de exponer la vida, las cosas, la literatura y su ritornello y sus entresijos. Así que LA SED DE SAL era esperada por mí, porque esperaba su nueva novela y ha sido esta. Conocí su existencia a través de un comentario de Pozuelo Yvancos en el ABC. La he leído. Es una novela made in Hidalgo Bayal. Pero le falta algo que no sé decir qué es. ¿Es una novela policíaca? ¿Es un ejercicio de deducción? ¿Es TRAVEL un ejercicio literario o la manifestación literaria de un personaje? La novela es medida, está bien desarrollada, quizá de una manera algo fría, contenida, sin sufrimiento sabiendo que TRAVEL está sufriendo. La ilación de su contenido es perfecta, sugerente y bien conseguida y su final exacto, digamos que positivo, pues el personaje se salva -quizá ande después toda su vida como muerto- y su modo de hilvanar las situaciones es un ejercicio de coherencia. Toda la noche que me pasé leyendo la novela lo hice preguntándome qué le faltaba. Y ahora mismo acabo de darme cuenta. Esta novela no es las otras novelas de GHB. Es otra novela distinta de las otras, es otra excursión -excurso- a otras vetas -filones- de la literatura. Es una novela que paga el precio de haber sido llamada equívocamente según yo "intrigante y reflexiva novela policíaca", por la misma editorial en la solapa del libro y que ha repetido la crítica periodística desde entonces. Pero hay muchas otras cosa más en ella que el sagaz lector deberá encontrar. Así que yo ya me callo y, antes de firmar, recomiendo su lectura. Nadie se arrepentirá, ni yo de promocionar su lectura, ni el lector de someterse a un ejercicio de interioridad silogista del humanista que es, sin duda, GHB. Un abrazo y que os aproveche. Podéis incluso regalárosla para un día de estos antes de que lleguen los Reyes Mág(ic)os. ¡¡¡Ah!! Se me olvidada: me tocaba sufrir porque tenía que decir que a esta novela le faltaba algo que no sabía qué era. Pero ya he dicho que es una novela diferente a las anteriores de Bayal. Y el hombre está en su derecho de hacer su novela como quiera, para eso es suya.

Calabardina, 28 diciembre 2013
José Luis Molina

miércoles, 18 de diciembre de 2013

EL ACENTO DESACOMPASADO DEL DESPISTADO


Así se despedía hoy la tarde en la playa de Calabardina. He salido a pasear y a comprar mis medicinas de cada día para que no me falten en estos días navideños. Había pensado ponerme al trabajo, o sea, a entrar en materia y darle sentido al blog. Pero ando como despistado, como si no tuviese qué decir. Y el caso es que no, que tengo unas ganas tremendas de hablar de los eres, de los separatismos, de si es tan difícil entendernos, de las cosas de esa Lorca en sombras, de saber quién y en qué se han gastado las perras, los dineros, los duros, los euros. Si los de antes o los de ahora. Es decir, siempre hay uno -o varios- que mete la mano donde no debe o se los gasta tontamente. Pero todos tendrán su disculpa y dirán yo no he sido, seño, yo no he sido, como si estuviesen en el parvulario. Y se lo creerán ellos mismos y los que los saquen exentos de toda responsabilidad, amén. Pero he decidido esperar una oportunidad mejor porque os imagino hasta las narices del tema u os lo pasáis por el arco del triunfo. Así que he continuado el paseo tirando fotos para poner algún adorno entre tanta letra, aunque no está la cosa para tonterías.

Estos días pasados, para entretenerme, ayudándome de la lupa, he tomado algunos libros de la primer estantería que tenía a mano y me puse a leer algún que otro poema acorde con mi circunstancia. Uno se titula Poesía mística de la India y el otro Diwan.






Hay unas coincidencias que quiero señalar. En ambos libros escribí "Leído el Viernes Santo, 1-IV-83 en mi casa de Calabardina". Hace treinta años que los leí y ahora he vuelto a ellos, pero sin buscarlos. La poesía mística se lee, al menos yo lo hago, cuando uno se encuentra bajo de tono y quiere penetrar en su yo, meditar sobre la trascendencia de la vida interior. Sus poemas son sencillos y acompañan un atardecer solitario:

Mohan me ha atrapado con el lazo de su amor.
Un cuco canta desde el árbol del mango:
dicha al mundo,
muerte para mí.

Debo partir hacia Khasi
y entregar mi ser.
El inmortal Hari es el Señor de Mira.
Ella es su esclava mortal

Entonces o mejor es mirar el sol que abandona la tarde y seguir leyendo:

¡Delicada es la senda del amor!
En ella no hay ni preguntas ni respuestas;
allí uno pierde su propio ser a Sus pies;
allí uno se sumerge en la alegría de la búsqueda
y bucea en las profundidades del amor
como pez en el agua.
El amante nunca es indeciso en ofrecer su vida
en servicio a su Señor.

Kabir declara el secreto de este amor.

DIWAN es otra cosa. Su autor, Gunnar Ekëlof (1907-1968), sueco, uno de los poetas más reputados en su país del pasado siglo, primero estudió música y lenguas orientales. Le atrajo la lírica árabe, la mitología griega y la mística sufi. Todos sus poemas parecen pertenecer a la tradición árabe. ¡Loado sea Dios!

Brillaron tus ojos dorados, esposa mía,
cuando levantaron el velo de tu cabeza
Eran negros, los ojos más negros
pero cuando levantaron el velo de tu cabeza
en tu negrura había oro
Jamás olvidaré
la chispa que lanzaron al reconocerme
aunque ahora no puedo ver nada
Tienes ojos negros, mi amor
Los ojos más negros, los más hermosos
con una chispa de fuego
que todavía puedo ver.

Pues, a disfrutar...

José Luis Molina
Calabardina, 18 diciembre 2013




martes, 17 de diciembre de 2013

ATARDECER EN CALABARDINA


Hoy ha sido un día de preparativos navideños. No he dispuesto de tiempo libre porque soy el encargado de comprar lo que me ponen en la lista. Estoy tratando de ponerme al día. Parece ser que he faltado tanto tiempo a la cita que he perdido perspicacia y seguridad. Pero todo se recuperará. El día se ha despedido de esta guisa. No hace falta decir nada, sino sólo contemplar el paisaje. Hasta mañana.

José Luis Molina
Calabardina, 17 diciembre 2013


lunes, 16 de diciembre de 2013

DICHOSO REGRESO


Algunos nubarrones se han cernido últimamente sobre la Calle Tranquila de Calabardina. No me pareció correcto contar qué me pasaba porque creía que era mejor comunicar mi regreso. El motivo es muy sencillo: entre el 30 de septiembre y el 2 de diciembre me han operado los dos ojos de cataratas. Todo ha ido bien... hasta hace unos días. Una inoportuna inflamación del ojo izquierdo, en el que tenía un desprendimiento del vítreo, me está dando pequeños problemas que me hacen ver turbio, como si estuviera mirando un espejo con vaho. Por tanto, me cuesta un trabajo escribir, mirar, fijarme, atender a los que pasean por la calle Tranquila. Voy a darle vacaciones de nuevo a mis ojos y espero que a comienzos del año todo haya vuelto a su cauce. Felicitaré la Navidad desde aquí y espero que esos mis ojos estén ya del color del mar de Calabardina cuando vuelva con vosotros. Un abrazo.


José Luis Molina
Calabardina, 16 diciembre 2013