sábado, 29 de septiembre de 2012

VOL DE NUIT


Da alegría reencontrar buenos libros aviejados que uno leyó hace muchos años. Antoine de Saint-Exupéry es un escritor que siempre que se lee se hace con entusiasmo. Su lectura es plácida, actual, aunque este libro tenga ya ochenta años, porque el escritor francés habla de la vida y sus personajes son humanos, héroes de la vida diaria. En el Préfece (prólogo) de esta novela ya lo dice André Gide: "Le héros de Vol de Nuit, non déshumanisé, certes, s'élève à une vertu surhumaine. Je crois que se qui me plaît surtout dans ce récit frémissant, s'est sa noblesse". Más o menos, viene a decir lo siguiente: "El héroe de Vuelo de noche, por supuesto no deshumanizado, se dignifica con una virtud extraordinaria. Creo que lo que más me gusta de este relato emocionante es su nobleza". Aparece en esta novela preciosa la debilidad, el abandono, las vacilaciones del hombre. Cuando se lea, si no la hemos leído ya, nos estaremos leyendo y conociendo a nosotros mismos. Este ejemplar tiene más de cincuenta años. y costó, entonces, 5,50 francos nuevos. Con la posesión de este libro, se manifiesta mi devoción por el autor, de quien ya he comentado otras obras en este blog.




En uno de los párrafos finales, Saint-Exupéry se expresa de este modo: "Victoria... derrota... estas palabras no tienen sentido. La vida se encuentra por debajo de estas imágenes y ya prepara nuevas imágenes. Una victoria alegra a un pueblo, una derrota despierta otra". Es decir, expresa la relatividad de las cosas y la fugacidad del presente. Ya lo dice el refrán popular: todo es del color del cristal con que se mira. "Et Rivière (un gran personaje), à pas lents, retourne á son travail, parmi les secrétaires que courbe son regard dur. Rivière-le-Grand, Riviére-le-Victprieux, qui porte sa lourde victoire": "Y Rivière, a poco a poco, vuelve a su trabajo, entre los secretarios sobre los que cae su mirada dura. Riviére el grande, Rivière el victorioso, soporta su pesada victoria".

José Luis Molina Martínez
Calabardina, 29 septiembre 2012

jueves, 27 de septiembre de 2012

MIRANDO EL ÚLTIMO PARTE METEREOLÓGICO POR SI BAJARAN LOS IMPUESTOS



Miré la ruina de la patria mía

Sosiégate, severo sufrido pontífice. Ya es bastante repetir esta historia cada generación. Siempre habrá un cobrador de impuestos a la puerta del templo. Se pide para Dios como si Dios comiera comida terrestre. Todo paisaje es un templo para orar, para decirle que su gente de aquí abajo calla ante tanta injusticia. ¿Acaso no la es que el pobre pague el malgasto del rico? ¿Acaso no la es que la clase gobernante tire de billetes como si fueran suyos? Miento, si fueran suyos, no gastarían nada. Mas, si los que deben administrar la economía social parecen diferentes, dispuestos a dar ejemplo, ¿cómo muchos de ellos, según se lee en la prensa (que no todo sale) se amillonan desde cualquier lugar de la polis (de ellos) desde la corrupción como moral oportuna? Esto ha sido así toda la vida. Por ello, la literatura tuvo necesidad de inventar a Robin Hood, a José María el Tempranillo y a tantos otros bandidos generosos que gozaban de los fervores populares. Entonces todo se guardaba en escondites, ahora el escondite es el banco que cobra por esconder tu dinero en su agujero. Pero, entonces, siempre había misericordia en alguno, no banco, sino personaje de ficción. Sin embargo, históricamente, poco a poco, las gentes se fueron alejando de la presencia de Dios.Así ya no nos ve” –dijeron los cerebros iluminados que regían aquel mundo que marchaba mejor solo, sin darse cuenta de que se había perdido un clavo. Después se perdió una herradura, o sea, la escala de valores tradicionales y humanistas sin ser sustituida por nada.  O quizá por la nada. Por perder esa herradura, se perdió el caballo. Así las masas quedaron esclavizadas, porque impusieron el analfabetismo como progreso. Más tarde cayó el caballero, y los cerebros instauraron la libertad en su dictadura de partido. Todos los partidarios quedan sometidos. El resto del país contempló la faena, absorto. Así se perdió una batalla. Los cerebros actuaron como si fueran los dueños, hicieron lo que les vino en gana e impusieron directrices erróneas, sueldos (para ellos) de 5000 o más dineros de nada al mes no tienen significado concreto, aunque pareció una ofensa para los que no podían comprar comida para que sus gallinas pusieran huevos y se pudieran vender, cobrar y comer patatas cocidas. Y el pueblo estuvo pagando impuestos durante muchos años para salvar ese desaguisado, pero el saco estaba roto por el fondo. Y entonces decidieron que cada una campara por su respetos y así se tambalearon los muros de la patria nuestra porque algunos quisieron pegar un pellizco para quedarse con lo que decían era suyo. Ellos tienen la sartén por el mango. Deles Dios mal galardón. Eso sí, lo más denigrante de la semana es ver a Rajoy fumándose un habano (puro) por Nueva York, con la que estaba cayendo en España. Y el cerebro analiza la situación: no es que sobren políticos (de los que sólo buscan enriquecerse), sino que FALTAN políticos BUENOS. Zapatero y Rajoy parece que han ido a la misma escuela.

José Luis Molina Martínez
Calabardina, 21 agosto 2012.

lunes, 24 de septiembre de 2012

TIEMPO PARA LO ETERNO O LA ETERNIDAD COMO TRASCENDENCIA



RELIEVE LLAMADO "HOGUERA DE LAS VANIDADES"
No parece tiempo apropiado, me dice el oráculo, para lo eterno. Ni para lo trascendente. Quizá lo sea en apariencia porque el ser contiene un rasgo de angustia en la garganta y un espasmo en el estómago. Es lo que hace débiles a los hombres. Pero también es lo que hace hombre al hombre. Entiende, insiste, que nunca se perderá la esencia del ser humano, ni el sentido del bien y del mal. Tras la muerte "filosófica de Dios", vino su sustitución por otros dioses (el consumo, el sexo, el yo por encima del nosotros, entre otros y como más significativos). El filósofo, como ateo, venía a decir que "la creencia en Dios ha muerto". Él sabrá, no Dios, sino Nietzsche. Pero el oráculo continúa: "eso o algo parecido siempre ha sido propio de todos los tiempos. Ahora, lo que ocurre es que todo se airea más, se ha desacralizado la vida, por todo se cobra y se dice todo, no hay nada íntimo que no se pueda saber si hay euros por medio". Esto así, reflexiono que, cuando el euro (€) se llamaba dinero, Quevedo ya decía algo parecido a lo que el oráculo quiere expresar: "poderoso caballero es don dinero".
Es tanta su majestad, 
aunque son sus duelos hartos, 
que aun con estar hecho cuartos 
no pierde su calidad. 
Pero, pues da autoridad 
al gañán y al jornalero, 
poderoso caballero
es don Dinero.
Quevedo, al parecer clasista, venía a decir que el dinero otorga poder a quien no está preparado para ejercerlo. Y el oráculo, cínico, me dice al oído: "como sucede a muchos dirigentes políticos". Claro que ya sé yo que se refería a su tiempo. Porque ahora nadie tiene consciencia ni conciencia de su actuación y se aferran al sillón de los beneficios, siempre hay a quién echarle la culpa.
Es obvio, me adula el oráculo, pienso que porque al final de la consulta le compensaré con un estipendio en especie -dinero, euros-, cuando estuve en la batalla, tenía que trabajar y salir adelante. Y no tenía mucho tiempo para estas filosofías. Mas, en un momento dado, lo abandoné todo y aquí estoy -me digo- pensando en lo eterno, porque me queda poco para llegar a ese lugar que es para siempre. "Lo trascendente -parece un susurro su voz- es simplemente el momento en el que se piensa en lo eterno y hasta ahí decides llegar en consecuencia". Y, en verdad, esto es lo que intento hacer desde este balcón de la calle tranquila: no olvidar que a cada día le basta su afán. O sea, que si los pajaricos que no siembran ni recogen comen todos los días, Dios se ocupará por los medios que le parezcan más apropiados de mi situación humana y de la de todos, aunque haya temporadas en las que parece escondido, y esta es una de ellas. Eso como hijo de Dios, que como cives romanus -ciudadano de a pie- sólo puedo recibir los azotes que permite la ley. Sólo esos, pues a partir de ellos -29- comienza la desobediencia.

Esquina de la cala cerca del embarcadero



José Luis Molina Martínez
Calabardina, 23 septiembre 2012.

sábado, 22 de septiembre de 2012

HASTA EL ARCO DEL TRIUNFO


Gente así justifica la repulsa. Esa clase de gente sólo es buena para sus iguales, para los que son como los que la componen. Los que sienten su olor, su ignorancia estulta, la vacuidad de sus dichos, la escasa profundidad de sus pensamientos que ellos elevan sobre los astros, y a ellos les hacen creer que son los únicos ciudadanos buenos del mundo mundial, los que cumplen las leyes aunque sean injustas, los que adoran a los dioses de sus antepasados mientras los demás son, si no mala gente, sí de otra clase distinta a la suya, que es única, no soportan la arrogancia de sus empresas ni ambicionan parecerse a estas estantiguas insoportables. Esa gente, según ellos, tiene derecho a todo, te utilizan, te usan, no te respetan y, si reclamas, si denuncias la situación, te miran conmiserativamente y te perdonan la vida, ellos que valen tan poco. De esa gente huyo, estoy huyendo tiempo ha, pero aparece por cualquier esquina para darte el día (y la noche si pueden) y hacerte la vida más onerosa. Cuando se dan cuenta de que te han dañado, te han jodido vivamente, porque no tienen escrúpulos en su insultos, se sienten felices aunque saben que jamás serás uno de los suyos. Saben que cuando les dices algo y los calificas o descalificas pones verdades en tu boca y palabras. Por eso pasan sus días sin ser ni fu ni fa, son eso, gente así. Aunque sea soberbia, doy gracias a quien ha permitido que no forme parte de esa gente tan triunfadora y egoísta, tan poca cosa y con tanta envidia. De ahí la dureza de su canto que sólo es un gorgorito nacido en garganta salobre.

José Luis Molina Martínez
Calabardina, 22 septiembre 2012

martes, 11 de septiembre de 2012

CADA UNO SABE COMO VIVIR


Sucedió todo de modo imprevisto, al menos en mi opinión, aunque, al preguntar a la gente, todos lo daban como esperado con mucha anterioridad. La maldita tenía la cabrona costumbre de sacar a pasear a la mierda de perra que tenía, un repitajo que no levantaba tres cuartos del suelo, a primera hora de la mañana. Le llevaba el desayuno que le ponía en una taza que sacaba de una bolsa asquerosa, sopas de leche que adornaba con un rocío de canela de un tarro miserable que ocultaba también en el fondo de la bolsa. La perra, pequeñuja y repelente, caminaba, tardona, detrás de ella. Cuando llegaba, a la altura donde la esperaban los mininos, sobre el muro que encauzaba la rambla, ponía también comida para gatos, que compraba en el supermercado cercano a su domicilio, y allí mismo, el muro por mesa, se ponían a comer. Al poco llegaba la paloma y del festín participaba. Y, de andar cercana, también la gaviota se acercaba a ver qué podía coger. Pronto aparecía el marido chillando como un poseso y amenazándola con no sé cuantas maldades si seguía en su deleznable costumbre. Ella ni le hacía caso ni le contestaba.



Pero aquella última mañana, pasó de seguido y no hubo amenazas sino que saludó con mucha reverencia.
-¡Vaya usted con Dios, señora María! -dijo, muy educadamente
-¡Vaya usted con Dios, señor marido! -le contestó la señora amante de los gatos perdidos.
Continuó el hombre su camino hacia la mar y ello lo estuvo mirando hasta que se perdió de vista.
Cuentan las gentes que el hombre embarcó en barco de pescadores y se quedó en puerto marroquí, al otro lado del mar, pasada la isla de Alborán. Y cuentan que, al darle la noticia el que lo llevara en su barca, comentó:
-¡Dios le guarde! No era hombre para vivir acompañado.

José Luis Molina Martínez
Calabardina, 11 septiembre 2012.

domingo, 9 de septiembre de 2012

NADA NUEVO BAJO EL SOL



Las circunstancias del consumo playero del agosto odioso han interrumpido, no sé si para bien, las entradas a esta calle que ha vuelto a ser tranquila y más que lo será. No es que no hubiera o hubiese temas para comentar, sino que el tiempo me faltaba y otras ocupaciones me han tenido tan absorbido como para olvidarme de casi todo. Como nota artística a destacar, la casi obligación de visitar la restaurada iglesia de San Mateo, por las novedades de su interior que nunca he podido ver puesto que estaban tapadas por el yeso. Nada mejor que poner siempre un velo a las cosas que no quieren que se sepan. Por otro lado, tengo gran deseo de visitar el Santuario de las Huertas para comprobar el estado de las pinturas del mismo y las novedades que vayan surgiendo o ya han sido recuperadas. Aunque recuperar mi sitio en este lugar de los últimos cinco años de mi vida me llevan a no visitar la rutina triste de Lorca por no contribuir con mi visión cívica a hacer de Lorca un nuevo lugar gris a pesar de los intentos de que algo varíe. Será impeler al cambio para que todo quede igual. Porque lo de Lorca, a la que quieren llevar la normalidad, tiene aún muchas heridas sin cerrar que ya debían estar, al menos, con los puntos de sutura.


Es demasiado privilegio vivir en el sosiego de Calabardina. Por eso, hay que dejar el verano para los que no pueden estar en este semi-paraíso durante todo un año. Los que, como yo, se sienten felices de no  hablar ni consigo mismo a poco que se empeñen, sobramos en los meses de julio y agosto. Habremos de emigrar a lugares de monte fresco y regresar con el comienzo de las clases en los colegios. A la vuelta, volveremos a nuestras pías costumbres. Sólo la contemplación de este paisaje conocido es suficiente para estar cerca de todo y, al mismo tiempo, sentirse alejado del mundanal ruido. Es más, este mar será un desconocido en el mismo momento en el que los críos entren de una vez en el colegio. A poco que alguien se empeñe, los libros de esos niños, a los que el peso a soportar dobla la espalda, se pueden eliminar. Un profesor, a lo largo de su vida profesional, puede, de acuerdo con las directrices didácticas y pedagógicas y con arreglo al diseño curricular, crear su propio libro que sólo se ha de fotocopiar para los alumnos, de modo que la industria libresca sea capaz de hacer unos libros más económicos, que no graven tanto la entrada a unos colegios, institutos o universidades que sólo son capaces de crear una clase social más: las de los parados intelectuales, no manobreros. Me temo que poco a poco deben imponerse las nuevas tecnologías y por un tablet o como se llame se pueda descargar un programa previamente diseñado. Por ahí deben ir los tiros. Es más, sé que hay un colegio en Murcia que va a ser pionero de cuanto digo en el próximo curso. Bien es verdad que hay que enseñar a los padres que la cultura es un bien fungible que hay que pagar, pero, puñeta, que un alumno/a de primero tenga que pagar trescientos euros por los libros, me parece un dislate. Hay familias que no pueden permitírselo. Lo de las becas es discriminatorio para que el que las recibe. Deberían costar las cosas culturales con arreglo a la renta. Esto puede ser difícil de tabular pues se presta al engaño. Como en casi todo. Pero es que el sistema, tal y como está establecido, prima siempre al que más dinero tiene.


Calabardina, 9 septiembre 2012
José Luis Molina Martínez