domingo, 23 de octubre de 2011

TRAS LA INDIGNACIÓN, LA DUDA


1.
No quiero entrar en el desaguisado de aquí te pillo, aquí te mato, que es a lo que tiendo sin querer, porque son muchas las cosas que me indignan, como la indignación misma. Por eso, hay muchos silencios en este blog y en mi vida misma. No todas las cosas merecen comentario y sobre otras mejor dejar pasar un estúpido velo. Por ejemplo, sobre cómo venden lo de ETA unos y otros. Nadie escucha al que tiene la razón. Los nacionalistas excluyentes piensan que ahora se anexionan Navarra, desde Burdeos hasta los Pirineos, se independizan y a vivir que son cuatro días. Alguien verá lo que pasa. Pero si dura mi balcón, del que ya quieren retirarme y yo resisto,  habrá testimonio de lo que veo o pienso para rato. Digo a quien me quiere retirar del balcón que da a la calle tranquila, como quien dijo hace una eternidad, antes de nacer yo: "No podrás" (No pasarás). Sin necesidad de brigadas internacionales, a las que después hay que hacer homenajes universitarios.






2.
Desde la atalaya que es el balcón que da a la calle tranquila, al menos lo era antes del terremoto, malo pa'l pueblo, bueno para los especuladores y los subasteros, especímenes horrorosas de la vida económica que siempre han existido porque hay quien confunde tener dinero con tener felicidad o con el ansia de poder, porque se hicieron para sí mismos aquello de los duelos con pan son menos, pero duelos al fin y al cabo, observo el paso de la vida, sin apenas tener en cuenta ni a los pocos con los que me relaciono por aquí, escasamente acostumbrados a ejercitar la cabeza -me refiero a pensar-. Tengo ya edad suficiente para saber elegir, ver, comentar, extraer conclusiones e indignarme. Empecé a trabajar, en un mundo en el que no había trabajo, y en unos años estériles, los de la postguerra, años no como los de ahora, porque ha habido abundancia y lo que hay ahora es poca iniciativa. Primero iba dando clases por las casas, después, cuando crecí, puse una academia, después fui funcionario. Nunca he querido ser de más clase social que mi madre ni tener más dinero que ella. Ahora igualmente se puede trabajar hasta con la economía sumergida, o como te dicen los fontaneros, los dentistas (como se decía antiguamente) y todos los que pueden: en negro. Pues, trabajen, coño. Y cobren el IVA. Cuantos más paguen impuestos, a menos tocamos (esto en una boludez, como diría un argentino) o para más cosas dan, si no se pierden por el camino. Si no hubiese funcionado la economía sumergida, ¿qué no hubiera pasado en España en estos últimos años? Pero es más fácil y cómodo subir impuesto, impuestos que siempre pagan los mismos y a los que miran como si fuesen seres privilegiados y sólo cobran por su trabajo. Señores: menos huelgas gilipollezcas, que no nos chupamos el dedo. Ansía un servidor que los sindicatos dejen de ser lo que son, correa de transmisión, un chollo siempre para los enlaces sindicales que vagabundean por ahí, más aún cuando la negociación de los convenios colectivos por lo que unos saben y otros adivinan. Sean ustedes, señores amos de los sindicatos, representantes de los afiliados, que son muy pocos. Pues, eso lo que ustedes representan. Nada más (ni nada menos). A la UCD no le dio tiempo para establecer la corrupción generalizada. Pero, si hay corrupción es porque hay personas corruptas. Algunas de ellas pasan por la calle tranquila y yo las veo desde mi balcón, unas veces con ojos reales, cuando pasa fulano y mengano, en bicicleta o andando, que por aquí se refugian y más o menos se quitan de en medio, y otras veces con ojos ficticios, los que me han abierto la lectura de la prensa del día. Pero siempre cogen más a los del PP. Los hijos de la tinieblas son más sagaces que los hijos de la luz. Porque si se han escapado los que se han escapado esta legislatura por Madrid y otros lugares estratégicos, ya no los coge nadie porque corren más que un galgo. Cuando me importe menos aún de lo que me importa la política, hablaré de los políticos. Ser político no es ocupar un puesto de trabajo, sino SERVIR al pueblo, no sólo a los que lo eligieron. No entiendo por qué, al acabar la legislatura, los señores diputados se van al paro. Los antiguos romanos estaban trabajando en sus tierras y, al concluir su turno en el Foro, con el cargo que fuese, se iban otra vez a su trabajo (cogían su yunta de bueyes, que la agricultura entonces era de quien la trabajaba) y sólo hacían el cursus honoris. Si ahora fuese igual, menos ineptos habría representándonos.



Alfonsa de la Torre


3.
El otro día protestaba amablemente, es más, hasta cariñoso, un seguidor de LA COLA DE LA CALA. Casi me gritaba por e-mail para decirme que ya estaba hasta el sitio cercano al arco del triunfo de tener que leerme con un diccionario al lado, que si seguía escribiendo para minorías sólo me leería una minoría. Le contesté, tras protestar él que siempre me leería por la amistad existente, que tengo una formación universitaria y que debo demostrarla en casos como a los que él se refería, cual era mi estudio sobre ALFONSA DE LA TORRE, de la que escribo en LA COLA DE LA CALA y es un ensayo literario. No sería justo que, después de lo que le costó a mi familia y a mí mismo (tenía ya 50 años y mi hija muy amada iniciaba 1º de Filología Hispánica, ¡ah! y trabajaba al mismo tiempo) estudiar en la Universidad (no sólo en dinero sino en desgaste de vida) y lo que gasto ahora en libros, no supiera hacer lo que estoy haciendo: escribir. Prefiero ser minoría -que lo soy- a no demostrar que he aprovechado mis estudios. Todo esto que cuento pasó entre afectos y bellas palabras. Como debe ser. De todos modos, ser minoría fue una razón más para que abandonara el pueblo y me fuese a la aldea, sin menosprecio ni alabanza para ninguna de las dos, aunque la aldea sea marina. En Lorca también hablaba sólo a quien conmigo va.






4.
En Madrid, multan con 300 euros (antes de la devaluación que nos van a imponer porque Alemania quiere la hegemonía económica y Francia se arrastra tras ella, con lo que el resto de Europa irá en vagones de segunda clase o se romperá la Unión Europea, que esa sí debería ser un estado federal, para gozo de los socialistas) a quien dé de comer a los animales abandonados en la calle. Cerca de la calle tranquila, hay un señor, alemán de origen por mas señas, que coge por las mañana su "becicleta" y se pasea por la Urbanización, aledaños y por donde la da la gana, al tiempo que echa de comer a las colonias de gatos que sustenta, todo eso sin que nadie vea dónde lleva la bolsa de pienso, como si fuera un "bicicletista" esforzado, para que no lo denuncien, que ya lo hicieron, y el señor alemán, tan disciplinado, tan inexpresivo y aparentemente frígido, no hace caso porque puede más su amor gatuno. Vean si no la cantidad de gatos que hay en Calabardina: de alguna manera han de comer. Claro que, para que tenga que venir la guardia municipal a la Cala con el menú del día, mejor que le eche él, así sale más económico, ¿verdad? Este tío disfruta, como un buen cuidador de gato, en las lunes de enero y febrero, fecha de mayor actividad gateril, pues ya tiene, de este modo, asegurada su diversión de año en año. Voy a sugerirle que, en su casa, abra una gatera. Veremos si así los mete en su hogar, dulce hogar o su santa esposa lo echa a la calle. Aunque lo que hace falta es que una autoridad de la Asociación de Vecinos -para eso se presentaron- le diga que sin echarle de comer a los gatos está hasta más guapo. Procuraré hacerle un seguimiento y un día, si puedo, una foto. Porque el que va debajo soy yo, al que no le gustan los bichos en la casa de mi santa, una caricatura de José Antonio Hernández Guerrero, de la Universidad de Cádiz, sí, donde los duros que tanto dieron que hablar.
 


5.
Si tardo tanto en escribir se debe a que dudo de si lo que digo tiene interés -para mí por supuesto que sí-,  y porque estoy en otras cosas literarias personales. Nos vemos.



martes, 4 de octubre de 2011

INDIGNADO


Hace ya casi un mes que no he escrito nada en este blog porque estoy pensando hacerme una página web y dejar este chisme que, aunque cuenta ya con un seguidor, me cuesta trabajo mantener. Resulta que, en más ocasiones de la necesarias, muestro mi indignación contra personas, cosas, situaciones. Mi norma me dice que, si yo no hago tal cosa porque lo exige la norma general, los demás tampoco tienen que hacerla. Si lo hacen, están conculcando la convivencia. La foto representa la Alcazaba, una urbanización de la Cala. Entonces me indigno porque Calabardina está dejada de la mano de Dios, no la Urbanización privada que cuidan sus propietarios. Si pago mis impuestos, ¿por qué no cuidan Calabardina los encargados de hacerlo? Según la época, la Cala tiene su peligro, siempre distinto. Ahora acaban de llegar los aguileños franceses, que miran un muy mucho por encima del hombro porque se creen superiores a los lugareños y se sienten más orgullosos de ser franceses que aldeanos de Águilas. Emigraron para quitarse el hambre. Y no se acuerdan. Yo soy lugareño de Calabardina pero entiendo lo que chamullan en mal francés, si acaso coloquial, con todos los defectos del lenguaje del emigrante sin estudios. Es, seguro, un francés no aprendido en París. Toman la playa y la dejan como Dios les da a entender, no como han de dejarla. Nadie se acostumbra a dejar las cosas bien porque detrás vienen limpiando (si lo hacen) los barrenderos, las máquinas, al menos el día siguiente. Pero creo que eso dura hasta el mes de septiembre. Después, queda todo el año a la buena de Dios, es decir, hecha una mierda, perdón, merde. Como ya ocurre.
Peo hay algo que me indigna más. Y son los maleducados holandeses que vienen con su ruló, sus "becicletas", aparcan en donde les sale y estiran las piernas sobre su biciclo paseando por el paseo por donde andan las personas, que para eso lo hicieron. Y las ves hasta felices y acapullados y yo digo que les den, casi gritando porque estoy "indignado". Aquí el fallo es municipal. Está prohibido acampar. Pero ellos, como no hay autoridad municipal alguna en la Cala porque los encargados de hacer guardar el orden brillan por su ausencia, aparcan entre las calles y, al amanecer, se ponen en marcha en busca de playas solitarias. Será para defecar bajo los árboles o para dejar los detritus que muelen sus wc. También lo hacen en el bar en el que toman un café, pero que no se entere nadie. Es una seña de identidad entre los de la casa a cuestas. Por las tardes, al oscurecer, buscan otra vez el abrigo de los chalés cercanos. E incluso saben donde hay un enchufe en las farolas de la calle, que lo pusieron para las fiestas y aún no lo han quitado, y roban hasta la luz. Señores holandeses que venís a dejar cualquier cosa entre nosotros menos euros; señores holandeses que disfrutáis de nuestro sol: si no quieréis cumplir  la normativa que os pasáis por el arco del triunfo y olé, idos a vuestro país. Aquí no hacéis falta. Poned vuestras caravanas en el camping, que es lo legal. Y bajad a la playa como cualquier ciudadano español de por aquí, tan mal educado como ustedes, señores de la casa a cuestas, señores caracoles: con un martillo en la mano para darle con el mazo al palo que va a sostener la sombrilla a la orilla misma del mar como si en otro lado, un metro más atrás, no se pudiese tomar el sol y ponerse las carnes comestibles. ¿Se da usted cuenta de que no dejan andar por la orilla de la playa? Claro, ustedes ya están situados: a los otros que nos den por el sitio de Cádiz. Yo creía en el mito de la educación europea: hasta el tiempo en el que llevo viendo a los extranjeros que contribuyen al deterioro de lo que amo, de mi refugio, de mi calle tranquila: Caladardina. Señores policías municipales: hagan ustedes cumplir la ley. Yo no puedo hacer más que poner una denuncia en el cuartelillo. Pero, ¿para qué está la Asociación de Vecinos? ¿Qué hace, además de que velen los demás por los intereses de quiénes la dirigen? Por eso, no debo escribir aquí. Muestro mi indignación. Eso sí, no se me altera la ceja. Y ellos no saben que se me quita el enojo mandándolos a Europa, esa Europa que se han construido a su medida y en la que España sólo está para padecer porque no supo utilizar con cabeza el dinero que le enviaban y que procedía de los contribuyentes alemanes y quizá franceses. Los ingleses siguen siendo hijos de la pérfida Albión y cogen sólo lo que les gusta. Ahora despotrican de la moneda única. Pero eso lo hacen porque EEUU entre posiblemente en recesión en pocas semanas. Nosotros estamos en recesión hace ocho años y los que nos quedan. Porque, ¿cómo vamos a hacer los deberes y pagar los ochocientos mil millones del ala que tenemos de púa?
Un abrazo en el reencuentro. Y que sepáis que no me callarán aunque pasen por mi lado en bicicleta y en sentido contrario. Me refiero a los holandeses que vienen por aquí en las ínfimas condiciones que cuento. Cuando lleguen a su país, lo harán contentos, criticando el subdesarrollo español, ellos que no han visto un hotel en su vida y que defecan en cualquier sitio. Me apuesto algo que hay al menos veinte "caracoles" -rulós- ahora mismo en la playa que hay bajando hacia Calabardina, pasados ya Los Geráneos y otras urbanizaciones pobres que se hicieron los alemanes en sitios complejos para no mezclarse con los españoles. No saben lo que se han perdido. Ahora, los alemanes no bajan ni siquiera para tomar café: ¿les habrá llegado la crisis? Y los holandeses no van a un camping para no gastarse un euro. Algo huele a raro.

viernes, 9 de septiembre de 2011

SI TE COMES UN LIMÓN SIN HACER MUECAS...




Mi ocupación primera, en cuanto a lectura se refiere, se llama La muerte de Virgilio (edición castellana de 2007), de Hermann Broch (1886-1951). Es la segunda vez que la leo. Pero es una novela muy densa, muy interesante, porque, como se lee en la contraportada, "Broch se plantea a lo largo de la obra cuestiones como la posibilidad del conocimiento y, muy especialmente, la función del arte en un tiempo de crisis". 
Pero, según mis impulsos, en alguna que otra ocasión, hago un hueco para variar las lecturas, porque, en el caso de La muerte de Virgilio, la lectura de esa novela puede durar un año. Así que, anoche me leí, también de un tirón, el libro de cuentos de Sergi Pàmies Si te comes un limón sin hacer muecas. Es un conjunto de doce cuentos, con un prólogo de Enrique Vila-Matas, en el que cuenta ingeniosamente, como no debe ser menos tratándose de este escritor, qué le parece al novelista el autor y sus cuentos.


Lo que más destaca de estos cuentos es el tratamiento que le da el autor. Se trata de cosas sencillas, de cosas de la vida de cada día, que cobran otra dimensión por cómo maneja la situación y el resultado que consigue. No es necesario admirar un buen lenguaje, que lo tiene, porque lo que prima es el aparato argumental, la sorpresa que consigue para el lector comprobar cómo, poco a poco, varía lo que se espera y se sonríe hasta con el cuento más dramático. Si tuviera que elegir alguno como definitorio de por dónde va la vida, elegiría Sangre de nuestra sangre, por lo criminal que resulta la situación: un padre que ama a su hija, que ama a su esposa, que viven bien, que no tienen problemas, hasta que todo cambia porque la hija les pide a los padres que se separen porque ella es la única niña de su clase que tiene unos padres que viven como un matrimonio tradicional. A cualquiera se le hiela la sangre pensando que eso puede llegar a ser, que no es ficción.


La conclusión aparece en el último cuento Precisamente estábamos hablando de ti. Un caballero se ve obligado a irse de su casa instado por su esposa y así lo hace. Se encuentran circunstancialmente y quedan en verse de nuevo. Suena el teléfono y piensa que es ella. Pero no lo coge: "He escuchado en la radio que si te comes un limón sin hacer muecas, todo lo que desees se cumplirá, pero me da miedo probarlo, hacer muecas y que ningún deseo se haga nunca realidad".

jueves, 8 de septiembre de 2011

LA BESTIA CONTRA LA BELLA O GELLIS MULLER CONTRA RAFA NADAL


He estado esta tarde -escribo a las 20,26 hora española del día 8, festividad de la Virgen de las Huertas, patrona de Lorca- viendo el partido MULLER - NADAL, que ha acabado ganado el español por tres set a cero. A Muller no lo quiero para novio de mi hija, sólo saque y volea, pero lo traigo a esta Calle Tranquila porque hoy, no es que haya aprendido mucho de él, sino que he podido ratificar muchas de las cosas que he pensado a lo largo de mi vida y que dan alas a mis fobias. Muller es un "cañonero" que no aplica mucho la pausa, el ritmo y la destreza a su juego. O sea, ver este partido pobre de juego -por no decir que verlo jugar- desata pasiones en contra. Es la fuerza bruta contra la habilidad, la imaginación, el juego estratega. Tipos como este van contra el espectáculo del deporte. Y contra el que juega con inteligencia. No me refiero a Muller como persona, sino como jugador de tenis, sí, ese que ha perdido con Rafa Nadal. Es fácil suponer que no hago juicios de valor de persona alguna, ni de la suya, más bien, de ese tipo de juego. Es como el defensa que corta un regate sutil con una patada en la ceja.


El que Ortega y Gasset avisara de la subida del hombre común al poder político y otras situaciones de la época -migración, mundialización de los sistemas políticos aferrados al mito de la democracia como oposición a las dictaduras del proletariado o no, economías emergentes, situación social y cultural europea, etc.- por medio de su ensayo La rebelión de las masas (1931) daba a entender ya que había una cierta unificación de base y apogeo de "la masa", de la que cada uno podía escapar por medio de la autosuperación. Cuando leí a Umberto Eco en Apocalípticos e integrados (1965), entendí que no habían ganado los mejores. En el afán de que todos contasen con las mismas oportunidades, se había comenzado a igualar por abajo. En la actualidad, ya sabemos lo que hay. Los que leían a Superman y otros tebeos están ya en la Universidad. ¿Cómo? Por haber rebajado los contenidos de las disciplinas, equivocando el sentido de Universidad y haciendo mileuristas -si llega- a la juventud sin esperanzas y liquidada para un par de generaciones por la miopía de la política "progresista" (¿?) de este último gobierno que nos desgobierna, que quizá sólo busca, no regenerarse, sino que le llenen de nuevo las arcas y con las políticas sociales (¿?) las vuelvan a vaciar, cuando la gente olvide la política general puesta en escena. En la Universidad hay ya algún que otro profesor, como informaba hace unas entradas, que enseña los grafitti como muestra de la "cultura de masas". Pues, qué bien. La Universidad está puesta al día. Pero quizá la noche sea lo que se cierna sobre ella. Como hace la noche tan oscura ahora mismo con Calabardina, en la que sólo se ve las luces de las casas.


Y de aquí ya podemos enlazar con el principio: si el "cañonero" de turno -saque y volea- gana con la fuerza bruta y derrota al inteligente, la inteligencia queda en dificultades, en minoría, en un status social que no le reconoce ese don, mientras el poseedor de esa inteligencia, que ha estado preparándose toda su vida para actuar como tal y hacer avanzar la cultura y el desarrollo se ha recluir en una minoría o en su propia individualidad que le creará problemas personales de adaptación y, por supuesto, ansias de soledad y de retiro.  Los mismos que Muller le ha creado a Nadal, aunque este ha ganado el partido. Pero, cuando el partido se juega en el campo de un gobierno que sólo piensa en los votos para mantenerse en el poder, se subvierte el orden tradicional y la mayoría representada por los que practican la cultura de masas pasan a desempeñar una función propia de la inteligencia, no del consumo y de la eliminación de la lucidez cultural que es dónde ellos habitualmente están. ¿Habéis leído ya, como recomendaba a finales de agosto, LA SOCIEDAD DE LA IGNORANCIA? Es lo que me transmiten las rumbas que están siendo martirizadas por un ignorante que da porrazos estúpidos sobre la guitarra, de las que sólo toca siempre los mismos acordes, que tiene una voz que sólo sirve para ladrar a los perros para despistarlos y que pierdan el sendero. Y, sin embargo, como no hay más, sigue y sigue cantando como si estuviese haciendo un arco de iglesia. Con perdón. Todo eso ha llegado a Calabardina. Ya no queda lugar al que retirarme de nuevo. Aunque ya sé que ellos no tienen la culpa. O quizá yo sea muy duro juzgando. Pero, a mi edad todavía me exijo más de lo que es necesario. Hace falta que esta gente despierte.

LA LIBRERÍA







ELLA es Penelope Fitzgerald (1916-2000). Y La librería (The Bookshop) una novela suya publicada en Inglaterra en 1978. Apareció tardíamente, en marzo del año pasado en España, traducción de Ana Bustelo, en la Editorial Impedimenta. En agosto iba por la sexta edición. Seguramente la compré en abril de este año de gracia de 2011. Comencé a leerla, pero la dejé porque me iba más concluir un trabajo sobre el poeta Eliodoro. Acabada dicha ocupación y pasado el rigor del verano, o sea, su sudor asqueroso y repugnante, los gritos de la gente y esos comportamientos escasamente cívicos, anoche volví a cogerla y me la cargué de un tirón. Y decidí hablar de ella porque relata una experiencia humana que es bastante común y es posible que a más de uno le haya sucedido. La novela cuenta cómo una señora mayor desea montar, y monta, una librería en un pueblecito, Hardborough, que había carecido siempre de una. Sitúa la acción en el año 1959. El que haya vivido en Lorca por esos años, que piense en ella como lugar en el que se desarrolla la acción. Me refiero en cuanto a mentalidad victoriana y beatona. Viene todo esto a alterar la plácida vida pueblerina que prefiere no ver a mirar. Es, pues, una tranquila narración pues todo marcha viento en popa. Ello me animaba a proseguir su lectura porque parecía que no pasaba nada. Pero, cuando todo parece sonreír a la protagonista, se encuentra con que su negocio ha desaparecido y que todos los que parecían ayudarle han sido precisamente los encargados de hundirla, desde su dependienta hasta el banco, pasando por el fontanero. Todo como consecuencia del poder acumulado por una influyente señora a la que se enfrentó casi sin ninguna necesidad. 
- ¿Por qué lo hizo? -le preguntó a Milo- ¿Alguien le pidió que lo hiciera?
- Me lo pidieron con cierta insistencia, y me pareció lo más sencillo.
Milo es quien le proporciona la famosa Lolita, para que comprara ejemplares porque le iba a dar mucho dinero ya que iba a vender muchos libros. Pero le ocultó, que ese iba a ser su fin. La novela no deja de ser polémica y, por supuesto, su decisión también.
Es decir, en un momento dado, según se conjure una organización, movimiento asambleario, club, cosa religiosa o política, te pueden dejar con el culo al aire. Un comerciante tiene determinados ingresos y vive de su trabajo. Pero, por una decisión interna y secreta, nunca dada, sino sutilmente llevada de boca en boca, consigue que gente que iba a comprar deje de hacerlo y así hasta verse obligado a cerrar por falta de clientes. En otras ocasiones, piden comisiones o ayudas para lo más peregrino. Si te niegas, ya sabes. Algo de eso hay en la experiencia de cada uno. Y el que no supiera o supiese eso lo puede aprender leyendo esta novela. La engañan. Ella no vendía literatura, no sabía nada de eso, sino libros, era una comerciante, hasta que uno de los que ayudan a echarla, Milo, le sugiere que venda la célebre Lolita de Navokov, impelido a su vez, como ya hemos leído, por otro. Ella no lee la novela, sino que la da a leer a otro traidor que le da el visto bueno sabiendo -intuyendo, adivinando- lo que iba a pasar. Todo es aún censura, todo es aún estructura de poder, se base en lo que se base. Aunque sea en la información. Es una novela ni cara ni extensa, de la que se puede extraer una conclusión: NO TENER ÉXITO EN ALGO ES FALLAR EN TODO.


Un buen libro es la preciosa savia del alma de un maestro, embalsamada y atesorada intencionadamente para una vida más allá de la vida.






miércoles, 7 de septiembre de 2011

PRIMEROS DÍAS DE SEPTIEMBRE


Cuando yo era un crío y, más tarde, estudiante, y nos quedábamos en Lorca durante el verano, bien por no poder ir a la playa o por tener que estudiar, don Marcelino Pastor, al que acudíamos para estudiar la asignatura de música, a primeros de septiembre cogía una camioneta, cargaba en ella los trastos necesarios, camas incluidas, y marchaba a la playa. Decían los que sabían que la playa, el baño, era mejor en septiembre que en el julio/agosto. Otros, como él, hacían lo mismo. Ahora entiendo que eso era un decir. Nunca me acuerdo de un año para otro, pero en verdad lo bueno es poder bañarse durante los tres meses. No me he bañado en agosto porque no soporto tanta gente con sus silletas y su paraguas sembrados en la playa como si fueran setas. No lo veré, pero abogo por una Calabardina con tumbonas y sombrillas instaladas ya en sus playas al precio que convenga. Habría menos ordinariez.


Entre las cosas que anoto en mis cuadernos y después no sé a qué se refieren, acabo de encontrar una en la que se lee: Playa de los Milanos Rojos (Vera). Debe tratarse de Vera (Almería) pero no he localizado en su entorno una playa de tal nombre. Tampoco sé si hay milanos rojos, mas, para eso está internet. Al milano real (Milvus milvus) se le llama también milano rojo, Red Kite, como dicen los ingleses. Los milanos rojos, que se reúnen en las colinas de Galloway, son un espectáculo que te dejará alucinado, añade la información. Bueno es saber más cada día.
Pero sigo sin saber por qué anoté esto. También anoté unos temas para comentar pero, sabiendo que voy a poner un grado de acidez no bueno, mejor me callo. Estos temas serían, más o menos, los siguientes:
* ¿Qué y quiénes son los indignados?
* Sobre Cristina Lagarde y el FMI
* ¿Por qué no me he comprado Las cosas que llevaban los hombres que lucharon?
*¿Qué quiere decir la Constitución se ha escorado a la derecha?
* Si del Nido hubiera tenido dinero para fichar, ¿cuantos jugadores actuales del Sevilla estarían en la plantilla?
*Fernando Torres ha llegada ya a donde iba y quizá esté regresando.
* Un futbolista puede ponerse una talla menos pero no puede ser un patoso de cara al gol, o sea, para ir a la selección nacional, debe uno estar hasta el moño de jugar en Europa.
* El grafitti en las aulas de la Universidad Complutense. Recomiendo un libro que hace falta para el curso y que ha escrito Mario Suárez: Los nombres esenciales del arte urbano y del grafitti español.
* El Ministerio de Cultura no sirve para nada.







Algunos comentarios hubieran sido jugosos, pero, me he jurado empezar el mes con buen pie. La verdad es que la Universidad se encuentra tan mal, sobre todo esta madrileña, que, dentro de nada, vemos una pintura urbana en el Museo del Prado.

martes, 30 de agosto de 2011

ÚLTIMOS DÍAS DE AGOSTO



El consumo estival se está acabando. pero iremos a otro para que la juerga no decaiga. Ahora comienza el ciclo de las fiestas de los pueblos, las fiestas y ferias que tienen lugar con motivo de los santos patronos y el fin de la siega y que desde siempre se han celebrado siguiendo las pautas de la Iglesia Católica, en ese ciclo caduco porque la política ha vaciado de contenido la cultura tradicional y, sobre todo, abjura de la cultura occidental. Claro es que los políticos, en general, no saben qué es eso. Creo que debería haber unos estudios para políticos de pueblo y oposiciones para ocupar una poltrona provincial o nacional y vivir a costa del pueblo a la sopa boba. Así sabrían algo más que ahora mismo. Tengo un amigo francés que tiene negocios en Rusia y ha hablado a finales de julio de la nueva debacle económica que llegará en octubre. La presidenta del Fondo Monetario Internacional, Cristina Lagarde, una de las jefas de la (des)Unión Europea, anuncia una nueva recesión para este otoño. Ya estamos preparados porque con las medidas del señor de la ceja no nos pasará nada. Este pobre hombre ha dejado hasta la ocupación política fuera de contexto. Veremos si el candidato Alfredo le hace tragar algún sapo antes de las elecciones. Y muchos menos vamos a pensar en ello ahora que ha comenzado la liga y el Real Madrid ha marcado un gol más que el Barcelona y los bomberos catalanes ha colocado la bandera separatista catalana en algún lugar importante de Nueva York. Pero, ellos no lo sabían, como el recuperado de otra potencia europea Cesc Fábregas tampoco sabía nada. Acaba de venir de fuera. Menos mal que aquí no pasa nada.



La belleza es una necesidad diaria. Es mucho mejor contemplar un cuadro prerrafaelista que la imagen bochornosa de los decadentes y "decaídos" representantes de CCOO y UGT. Esta gente no representa lo que ellos se atribuyen. Sólo representan a sus afiliados, que son muy pocos. El Méndez y el Toxo deberían ponerse a la cabeza de una regeneración, en la que han sido sobrepasados por los "indignados" -esa es otra-  que, en verdad, sea útil para los obreros, para la clase media que se quieren cargar. No se trata de con una carta querer hacer que la gente trabaje un par de horas más gratis, como pide a los educadores, en Madrid, la Esperanza Aguirre, sino aceptar la situación cual es o está y, a partir de ahí, tomar medidas lo suficientemente sólidas como para ayudar, no al paro, sino al menor sacrificio para quien menos tiene. Pero no creo que Cándido Méndez, que lleva más de mil años al frente de su sindicato "sepa" ver más allá de donde las gafas le dejan. Aquí sólo vale el impuesto para los ricos, cargarse a la clase media y joder a los trabajadores, en el buen sentido de la palabra: son los primeros que van a la calles cuando hay lo que hay actualmente y ahí es donde se debería dejar ver el sindicato. No siempre la culpa la tiene la patronal. Pero, eso ellos también lo saben. Por eso, la contemplación de la belleza es necesaria. Política de izquierdas, política de izquierdas: hay que hacer en cada momento la política que conviene al pueblo, no al partido. Cuando dentro de los años que se tarde en salir de este purgatorio donde nos ha metido la clase política, quizá vean la cosa de otra manera. De todos modos, cuando pierdan las elecciones, ya pueden ustedes ponerse el pañuelo rojo y hacer manifestaciones diarias: así se saldrá antes y mejor de la crisis. Porque ustedes no la padecen. ¿Por qué no vienen a Lorca y agilizan medidas para que los trabajadores que han perdido sus casas y tienen muchos problemas encuentren una solución? También se pueden manifestar, que siempre habrá gente que se ponga detrás de la pancarta: "Viviendas para los trabajadores lorquinos".




Es una foto de la Toscana. La Toscana posee una belleza decadente, si así se la quiere juzgar, que ha atraído, desde siempre, a la gente chic, o sea, a la que se ha podido pagar sus vacaciones allí desde in saecula saeculorum. Ahora que se ha popularizado el viaje turístico y que todo el mundo tiene acceso a esa belleza, que cada uno absorberá como pueda y sepa, parece ser que ya es hortera viajar a tal sitio. Claro que, cada uno viaja al paisaje que visita por sus internas razones. Más abstruso me parece ir al sudeste asiático a comer carne con moscas (o bichos que están muy ricos en lugares sólo aptos para ricos) y con menos higiene que en las carnicerías toscanas. Otros vienen a Ibiza o Cataluña a tirarse de cabeza a la piscina desde la habitación del hotel. Son innúmeras las maneras de entretenerse y cada uno con su gusto va bien servido. Pero, si no tienes otra cosa que hacer, visita la Toscana: no te arrepentirás.




Esto es una pintura rupestre de la Cueva de Ambrosio. Cuando era joven estuve a sus pies, pero no llegué a entrar en ella, había que subir una altura considerable, ni a ver estas pinturas. Ha aparecido por ahí esta foto y aquí da fe de que la belleza, la intención artística, ha sido importante siempre en todas las civilizaciones. Últimamente me  atormenta un mucho saber que asisto al principio del fin de la civilización occidental tal y como la conoce la historia y yo la he vivido. Desde ahora, lo ordinario sustituye a lo estético. Por eso no entiendo que los intelectuales hayan permitido que tal cosa pasara. Mantendremos aquellos valores a pesar de tanto inútil en lugares importantes que sólo sabe tomar medidas contra cuanto significa cultura y la honra de nuestras raíces.




Un personaje que ahí está dice que la liga de fútbol española es la porquería más grande no sólo de Europa, sino del mundo.  Ha de comprender primero el presidente del Sevilla que la gente quiere ver al Madrid y al Barcelona y que, por ello, cobran más que los que tienen un equipo mediocre, cada vez peor, como el de este año, que le dará muchos disgustos. Después puede optar por dos soluciones: porque aprueben la liga europea y la jueguen Madrid y Barça (y así ustedes pueden ser campeones) o por aguantarse e invertir para que su gente vea buen fútbol y lo pueda comprar. No eche la culpa de su eliminación europea al Madrid o al Barça, sino a ese mal fútbol que hicieron, con pelotazos a la olla desde el primer minuto. ¡Ah!, también ha desmantelado al equipo y tampoco ha fichado al mejor entrenador. Sufra y avive el seso para conseguir pasta. Tiene usted otra solución: únase al Betis y formen un gran equipo único para poder llegar a ser un grande y cobrar importantes ingresos de la LFP. Pero esa solución no le gustará, ni se la aconsejo.


Lo de Lorca tampoco está claro. NO SE OLVIDEN DE LORCA, POR FAVOR.