Mientras yo, el día 15 de enero de este año de gracia -esperemos- de 2015, estaba presentando o hablando de mi libro de poesía PARECÍAN COSAS OLVIDADAS PARA SIEMPRE, en el Fondo Cultural Espín, junto a unos amigos de la Asociación Amigos de la Cultura, JOSE LUIS ALVITE estaba falleciendo. Alvite era un hombre compostelano -poeta, periodista, escritor, satírico- del que te encontrabas una columna en la prensa, la leías, recortabas y guardabas en un sobre y así formabas -así he hecho yo- una selecta y exquisita colección de artículos. Escribía con un lenguaje rotundo, contundente, exacto, riguroso, con múltiples aristas, tantas como metáforas adornaban su escrito. Más de una vez ha visitado mis blogs y de él he escrito. Dejé de traerlo porque LA RAZÓN cobraba por leerlo en internet y preferí comprar y poseer libros suyos. El Savoy es un lugar inexistente, una creación ficticia, como un bar del Oeste en el que los amigos se hacen convivencia mientras emborrachan su cuerpo llenos de melancolía con guisqui de garrafa. El Savoy es un lugar literario que sólo sirve para entrar uno en contacto consigo mismo y aceptar las confidencias de otros hombres vencidos o maltratados por la vida. Allí estaba Alvite como un penitente más, contando historia de la vida, de su vida de papel. Alvite va a sobrevivir en sus libros. Pero nadie va a suplir su presencia en mi vida literaria pues ya no voy a leer su columna, sino cuanto ahora es su sudario y su malestar irónico con la vida. Hoy lo recueda la prensa. Ya estaba muerto en mi biblioteca, en sus libros en ella depositados, solitarios y pacientes. Pero, cuando lo leía, renacíamos los dos, yo porque me daba vida al buscar sus metáforas originales, él porque así lo eternizaba. Hoy ya es eternidad y para mí un clásico al que volveré no sólo cuando el día haya nacido amargo. Su lenguaje era puro paladeo. Cuando me embargue el silencio, será tiempo de rezarle un requiem. Descansa en paz, amigo Alvite.
sábado, 17 de enero de 2015
jueves, 25 de diciembre de 2014
FELICITACIÓN DE NAVIDAD 2014
lunes, 1 de diciembre de 2014
SEMBLANZA MERCEDARIA
En la entrega de las distinciones, que algunos confunden con premios, del pasado día 23 de noviembre, a algunos lorquinos, por el ayuntamiento de Lorca, se leyó la siguiente semblanza de la monjas mercedarias. En el año del centenario de su colegio, me parece correcto darla a conocer a los lorquinos.
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| Altar de la capilla antes de su derribo |
Nadie, ningún lorquino de 1515, ni siquiera las mismas fundadoras del
convento de Madre de Dios de Consolación, podrían imaginar que, quinientos años
después, la obra entonces iniciada continuara con las características
especiales a que obliga el paso del tiempo para adaptarse a los signos que cada
época o siglo impone. Nadie podría imaginar que quinientos años después, las
sucesoras de aquellas monjas lorquinas iban a estar, en noche otoñal como la
que disfrutamos, recibiendo el galardón por el cual el Ayuntamiento pleno, la
ciudad entera, reconocen su labor significativa a lo largo de ese tiempo, un
tiempo que sólo alcanzan las obras imperecederas.
Ocupados en lo material, es complejo darse cuenta ahora mismo del
significado de la fundación y pervivencia de un convento ejemplar. En épocas
pasadas, en las que lo espiritual, la salvación del alma, era un negocio de
suma importancia pues daba sentido a la vida, a sus vidas concretas, que habían
escuchado la llamada divina, unas piadosas mujeres se apartaban de todo, no
sólo del mundo sino de su familia, renunciaban a cosas lícitas, hacían un
sacrificio de su vida, para conseguir, a lo largo del tiempo concedido de vida
terrena, una unión espiritual con Dios, de modo que el tránsito, la muerte,
sólo fuese una puerta de acceso a la otra vida, a la vida perdurable.
Se agrupan bajo el amparo de la orden de la Merced, dedicada desde su
fundación en 1218 a la redención de cautivos, una forma de proteger la dignidad
humana. En 1265, se funda la rama femenina, cuya actividad principal sería la
contemplación. Se dedicaban, y así lo hicieron y hacen aún, a su
perfeccionamiento espiritual y a la oración, cuyos beneficios espirituales
llegaban a todos, hombres y mujeres, ricos y pobres, buenos y malos, a través
del cuerpo místico de Cristo. Así que Lorca estaba protegida por sus monjas, a
las que los lorquinos cuidaban y asistían en sus necesidades materiales,
orgullosos de la fundación y de la misión encomendada. Estaban bajo la
intercesión de María Santísima de Consolación, es decir, del consuelo, de la
misericordia, pues dura era la vida entonces, como ahora, para ir solo el
hombre, sola la mujer, por la vida. Bajo su protección y amparo, bajo su manto,
como se representa a la virgen mercedaria, se acogen todos los necesitados de
consuelo, todos los lorquinos que habían dejado de pisar tierra de frontera y
debían trabajar para enriquecer un suelo grato, un lugar que es alabado por los
que lo conocen o visitan por la excelencia de sus frutos, por la bondad de sus
tierras ubérrimas, por la calidad de sus habitantes, por su cercanía a Dios
manifestada en tantos conventos, once, e iglesias, nueve, que había en esta
ciudad calificada entonces como levítica.
Hacen su fundación las mercedarias en el mismo lugar que ahora ocupan,
en las casas, corral y pequeño huerto que les donó el arcipreste Montesino del
Puerto para que se recogieran en esas viviendas de su posesión y, dirigidas por
su hermana y a su muerte por María de Tapia, se dedicasen a la oración, a la
meditación, a la entrega a Dios, al abandono de sí mismas, al alejamiento del
mundo como lugar que podría entorpecer esa determinación que las iba a llevar a
la salvación de su alma. Porque, en aquel tiempo, la presencia de la muerte era
una constante en la vida del hombre, de la mujer. La religiosidad de entonces
se manifestaba entendiendo que la vida es un simple paso hacia la muerte y tras
ella estaba la eternidad, el cielo o el infierno. De este se apartaban, el
cielo lo ansiaban como su última morada, como goce eterno del Dios al que le
habían dedicado su vida terrena, al que habían pretendido conocer durante el
tiempo de su clausura en el convento mercedario de Madre de Dios de
Consolación.
Pero ese apartamiento no impide que estén al tanto de lo que sucede en
la ciudad. Viven más de doscientos años escuchando diariamente el ruido, el
murmullo, el duro golpe sobre la piedra de los canteros y obreros que están
erigiendo San Patricio, la iglesia que tendría que haber albergado un obispo.
Sufren las vicisitudes políticas, el terremoto que les destruye el convento y
han de edificar otro a lo largo de los siglos XVII y XVIII; el paso del
ejército francés que les esquilma el convento; la epidemia de fiebre amarilla
que diezma a sus componentes y obliga a la diáspora; la problemática que afecta
a la vida a la largo de la última contienda nacional.
Gozan, como cualquier humano, la abundancia y sufren la escasez,
producto todo de un cambio de mentalidad que se produce en la sociedad. Pero
todo lo soportan, todo lo sobrellevan con dignidad, porque la gracia de Dios
las ayuda a superar las vicisitudes de la vida, de una vida que las impele a
adaptarse a los tiempos, a no ser una rémora ni una preocupación para el pueblo
que las había ayudado y aún lo hace.
Por ello, en un momento determinado, hace ahora cien años, aquella
antigua redención de cautivos materiales a la que ellas ayudaban con sus
oraciones necesita actualizarse y a ello proceden. La ignorancia es una forma
de ceguera, de no disfrutar de los bienes intelectuales a los que todos tenemos
derecho, para los que todos tenemos capacidad. Y levantan un colegio,
aprovechando la experiencia de las monjas de Berriz que vienen a Lorca y se
hacen lorquinas pues en Lorca fallecen casi todas, al que han asistido muchos
lorquinos de los que ahora están presentes. Su labor es impagable y ya ha sido
reconocida por el Gobierno Regional. Pero su cercanía, el recuerdo de la madre
Inmaculada, de la madre Amada, de la Madre Sagrado Corazón, de la madre
Ángeles, de la madre Consuelo o de la madre Mariana, entre otras, está aún
presente en la memoria de muchos lorquinos. Y su capilla. Y la conservación de
alguna tradición de ámbito local, como los rollos de San Blas, la de la Virgen
Niña en el interior del colegio.
La adaptación a las exigencias de los tiempos nuevos, y una manera de
dar respuesta a las realidades sociales de cada época, casi exigió hacer un
convento y colegio nuevos para que las monjas pudieran vivir con la dignidad
que exige el ser humano con independencia de la vida que cada uno elija y
cumplieran sobradamente los objetivos que como docentes se habían planteado. La
Comunidad Mercedaria actual, sin dar nombre alguno para sólo destacar una labor
común y un trabajo que ocupa a todas, ha sido capaz de modernizar estructuras y
edificio y conseguir un centro educativo de calidad reconocida.
Todo ello ha llevado a esta ciudad a reconocer su trabajo, a entender
su adaptación a los nuevos tiempos, a saber que la custodia de los valores
tradicionales y cristianos en este caso es una garantía de prosperidad y
exigencia para hacer de sus actuales alumnos adultos preparados para la vida,
para ser gestores de progreso para Lorca y para el lugar en el que desarrollen
su vida profesional.
La ciudad de Lorca felicita a las mercedarias para estos primeros quinientos
años de estancia entre nosotros, les desea que cumplan muchos más y reconoce su
labor ingente con la entrega de este galardón concedido. Es algo material
porque los galardones terrenales no tienen otra manifestación intelectual que
el símbolo que los representa. El Ayuntamiento Pleno se siente orgulloso de que
esta medalla ocupe un lugar principal en el edificio que ustedes, madres
mercedarias, regentan en esta ciudad que las reconoce como algo suyo de modo
personal.
lunes, 24 de noviembre de 2014
MI DIPLOMA DE SERVICIOS DISTINGUIDOS
El Ayuntamiento Pleno de Lorca me ha concedido el Diploma de Servicios Distinguidos. A continuación, dejo constancia de mi contestación oficial:
Excelentísimo
Sr. Alcalde. Excelentísima Corporación Municipal. Amigos galardonados y amigas
galardonadas en este acto. Lorquinas conocidas y amigas, lorquinos conocidos y
amigos.
Quizá
sea yo el único que no sabe si esta distinción recibida es merecida o no. Pero,
eso sucede porque no tengo por qué pensarlo. Cuestionar si el diploma que me
acaba de entregar el Ayuntamiento Pleno de Lorca es justo o no, me lo merezco o
no, parece algo fuera de lugar porque sería poner en duda el criterio general
selectivo de la Alcaldía y Corporación y dejar vacía de contenido una decisión,
cosa que no pasa por mi cabeza por respeto a los cargos electos que, obviamente,
representan al pueblo en general. Si ellos han creído que soy representativo,
han desarrollado su justo juicio y por ello estoy aquí y ahora. Así que acepto
públicamente su veredicto del que me muestro agradecido y hasta contento. Ellos
me han creído dueño de unos valores cívicos y, si ellos lo han visto así,
sobra. Mi experiencia de la vida hace que relativice lo bueno y lo malo, lo
medite y lo asuma en su justa medida.
Bajo
este criterio, afirmo que esta distinción me ha emocionado y sabré, sé ya,
valorarla, pues, sin duda, produce satisfacción, sin llegar -¿por qué?- a la
vanidad, aunque sean familia y amigos los que se sienten verdaderamente
orgullosos y disfrutan de ese algo tan etéreo como real, cual es recibir una
distinción que me individualiza y me responsabiliza al mismo tiempo. Se me individualiza
al concederme el galardón porque se me selecciona del grupo y se me añade un
contenido. Se me responsabiliza al concederme el galardón, pues, al mismo
tiempo, se me señala: cuanto de mí se veía hasta hace un poco con normalidad, y
quizá se disculpara, de salirme del tiesto, como hago de cuando en cuando, desde
ahora va a ser sometido al duro juicio de la ejemplaridad. Aceptar esta distinción conlleva la responsabilidad de
mantener en adelante un comportamiento social no sólo digno, sino por encima de
lo común, para corresponder a la confianza depositada por mi ciudad en mí. No
ha lugar a partir de ahora a la relajación, al incumplimiento de las funciones,
a la insolidaridad con la sociedad y sus urgencias, con el que necesita un
apoyo, con mi prójimo, sea o no conocido. Así lo he procurado hacer antes, pero
ahora se me pone como ejemplo al resto de los ciudadanos que han conocido y observado
mi trayectoria, no sólo literaria, cultural, de la que me quedan guardadas sólo
alegrías, sino educativa en la época en la que fui maestro, pues de ella me
siento satisfecho.
Ahora sí cabe decir que qué habrán visto en mí cuando, quizá,
podría haberme preparado mejor, haber trabajado más, haberme ocupado más de las
cosas, de las personas, de mis gentes. Pero bien es verdad que no me he proyectado
para recibir galardones, sino para vivir esperando sólo eso, vivir, y para
servir desde mi nada personal. Al mismo tiempo, he quedado satisfecho con lo conseguido,
a pesar de lo trabajado, y eso ya es un disfrute. Así que pido disculpas por lo
no hecho, aunque, doy fe, de que aún sigo estudiando, escribiendo, preparándome,
ayudando. Ofrezco mi yo, cuanto soy y valgo, para cuanto haga falta, si aún
sirvo para ello, en un futuro que empieza hoy, ahora mismo.
Antes de concluir, quisiera dejar constancia de mi feliz incomodidad
por sentirme objeto de atención, algo de lo que huyo. En Lorca todo es acción.
Ahora disfruto de etapa contemplativa. Si algo busco en esta penúltima etapa de
mi vida es silencio, retiro y olvido. Todo eso se me ha alterado. Pero acepto
el designio de un protagonismo no buscado y lo conllevo.
Aunque lo justo en este momento, y eso sólo me resta, es agradecer
a quienes se han acordado de mí para dar mi nombre a la comisión pertinente. A
la comisión que ha hecho la propuesta, al Ayuntamiento Pleno que la ha
confirmado y al Alcalde, don Francisco Jódar Alonso, que tuvo a bien darle
continuidad al proceso y comunicármelo con la familiaridad que produce la
amistad antigua. Poco puedo ya, pero lo pongo a la disposición de mi ciudad, del
colectivo social al que pertenezco. Gracias de todo corazón, enhorabuena a
quienes también han recibido en este acto el merecido homenaje de sus
conciudadanos, a los que conozco y con los que he mantenido amistad y ahora
comparto recuerdos. Y permítaseme que felicite singularmente a las Madres
Mercedarias por ser lorquinas desde hace ya quinientos años. Unos pocos más que
nosotros. Y que Dios nos bendiga. Que no es poco.
José Luis Molina Martínez
20 de noviembre de 2014
lunes, 15 de septiembre de 2014
DE AQUEL VIENTO, ESTA TEMPESTAD
Ya se lo decía yo, aunque no pudiera enterarse. ¡Vete! ¡Vete de este país llamado Saturno porque se come a sus hijos, a sus mejores hijos! Hay que saber irse. Si Franco se hubiera ido en su momento, quizá la cosa no hubiera llegado a donde llegó. No sé quién se fue en plena gloria y en plena juventud. No sé si el que así lo cantaba era Jorge Negrete, pero lo parecía. Es difícil y duro galopar como lo hacía Gento, y bello lo que hacía, pero es más bello irte mientras aún la gente te quiere y reconoce todo tu esfuerzo y todas las tardes de gloria que les has dado. Nadie sabe si la culpa la tiene Sara Carbonero por haberse ido de la boca, como algunos apuntan, o Mouriño, como yo afirmo. Mouriño pasará a la historia como el pobre hombre que quitó a Casillas de la portería sin otra intención que humillar al mejor y quedar él como el mejor. Chulería lusitana. Me recuerda la película del Oeste. El pistolero mataba al bueno nada más que para indicar que a él le importaba un huevo la vida de los demás y que al que se moviera le pegaba otros cuatro tiros para así hacer él lo que quisiera. Lo que movió ese portugués aún colea y le va a costar la vida futbolística a Iker y mucho sufrimiento a la persona. Debiste haberte ido cuando lo viste venir. ¿Te imaginas ahora en Inglaterra o Alemania venerado como un ídolo y tú jugando sin la presión que te mete la prensa en Madrid. Ya nadie te va a perdonar nada. Tengas o no la culpa. Sea Benzema el que no cubre bien o Arbeloa el que ya está tieso y chulo, porque de él viene el daño. Seas culpable de una pifia o de una parada sensacional, una parada de San Iker. Pero ahora estás en el infierno de la popularidad. Aún estás a tiempo de irte a Europa y dejarte tanto malestar aquí. Tus compañeros tampoco te ayudan mucho, pero... Para Navidad espero que hayas recapacitado y juegues en la Premier. Y no vuelvas hasta que Florentino Pérez haya sido levantado de su poltrona. Hay, pues, una moraleja -o varias- en todo este entramado. Uno debe aprender a irse, Florentino incluido, quien, para entretenerse, debe comprarse un mono. ¿Por qué ha destrozado algo que funcionaba? Tampoco hay que comparar a nadie con nadie: equivocarse es de humanos. Como ayer Diego López hizo la de Jaimito y se le quedó cara de tonto. Diego López nunca ha sido mejor portero que Casillas: lo han hecho así los mouriñistas, los partidarios de ese portugués. Yo me vine de mi pueblo a Cabarna y nadie me echa de menos. Supe irme a tiempo. Pero lo peor es tragarte que te pasa algo duro porque un inepto, un algo, quiso humillarte y tuvo en sus manos el poder suficiente para hacerlo porque se lo dio Florentino que nunca ha sido partidario de Casillas. Mouriño se fue. Pero aquí a dejado a un portero, Iker Casillas, gloria futbolística nacional, hecho unos zorros.
miércoles, 3 de septiembre de 2014
LA VIOLENCIA DE LA PESADEZ
Estoy cansado de abrir el periódico y encontrarme con la cosa catalana. Que si nación incongruente el día de San Arturo Mas, o de San Jordi Pujol o de José Luis Carod Rovira o ese de ERC que sale en los telediarios, Junqueras o algo así. ¿Por qué tanta amenaza? ¿Por que tanta mierda esturreada desde los ventiladores de la Generalidad? ¿Es por dar el follón? ¿Es por dar la lata? Pues ya está bien. Como a mí no me preocupa vuestro futuro, sino el de España, por mi parte ya sabéis que no me afecta. Me gustaría que frente a esa dictadura de derechas impuesta en Cataluña, hubiese una iniciativa nacional, de España, sí, de España, para ver cómo va la sociedad civil en esa Autonomía, que ha sido la más cuidada políticamente hablando desde que me reconozco, es decir, desde la postguerra. Se puede pensar que esa independencia, que va a obligar a al Farça a jugar al fútbol con Andorra de los Pujoles, solamente tiene por objeto tapar la corrupción de CiU o parte de la coalición, la de los Pujol, la que apoya Pepe Hucha desde sus heredades muniquesas. (Soy del Leverkuesen, porque de allí es mi nuera). Cataluña, y es una pena, sobre todo porque esta situación la han provocado cuatro piliticastros que sólo se miran en el espejo de la soberbia y la avaricia, se va a convertir -espero que no- en una balsa de piedra a lo largo del Mediterráneo, chocando con la falla tectónica que se la va a engullir. Lástima. Sería importante que la visión política de los políticos españoles -incluidos los catalanes- supieran solucionar este negocio sin causar más daño que soportar la violencia de la pesadez catalanista.
lunes, 5 de mayo de 2014
ELENA MEDEL y Chatterton
Por cuanto se decía y yo leía de Elena Medel y su Chatterton, tenía interés en leer este libro. Era un modo más de conocer por dónde va la poesía joven en la actualidad. Lo he leído ya dos veces y quizá esta tarde/noche le toque la tercera. La primera lectura es -me fue- sorpresiva. Es una voz de mujer que habla no sólo de cosas de mujeres, sino de otras muchas cosas desde otra ética, desde otro modo de entender la vida y las cosas. Así que me juré volver a leer este libro. Si un libro no te gusta, pongamos por caso, pero ha sido elogiado por la crítica y premiado en un gran concurso y se publica bajo un sello editorial de prestigio, no quiere decir todo eso que es que no sabes nada de poesía, sino que piensas de otra manera. A mí no es que no me guste, sino que es una poesía a la que no estoy acostumbrado. Claro que esta poeta, ganadora del Premio Fundación Loewe a la Creación Joven, tiene ya casi treinta años. A esa edad, se han tenido ya variadas experiencias, se ha luchado por conseguir un lugar en la vida y un puesto de trabajo y se ha estudiado una carrera. Además, se tiene un lenguaje nuevo que da mucho juego y que, a veces, es culto, a veces de procedencia diversa. En ocasiones, alguno de los poemas de este libro, a mi parecer, es una propuesta intelectual. En otras, parece una crónica del desencanto. Ningún tiempo pasado fue mejor. Cada época poseía su propio desencanto, o sea, sus dificultades. Pero todo el conglomerado de sucesos son elementos formativos. Además de que el mundo actual no tiene fronteras. ¡Ah, se me olvidaba! Hay que leer este libro. En él, la poesía no es una retórica. Eso si, ruego que antes se lea esta entrada:
http://es.wikipedia.org/wiki/Thomas_Chatterton.
Sin duda alguna, además de conocer una pequeña parte de la biografía de este joven, Thomas Chatterton (1752-1770), se comprobará su relación con la literatura, a pesar de su tan prematura muerte (suicidio). Seguiremos con este asunto
![]() |
| La muerte de Thomas Chatterton, de Henry Wallis (1830-1916) |
José Luis Molina
Calabardina, 5 mayo 2014
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