miércoles, 21 de noviembre de 2012

IX SALÓN DE LA CRÍTICA. CATÁLOGO

Nada (casi nada) es ya capaz de enfadarme. Sobre todo cuando se trata de cosas de la (in)cultura. Porque es lo primero que los políticos que nos (des)gobiernan recortan. Sobre todo si no sirve para esa búsqueda constante de votos para que el poder lo mantenga la máquina que no siempre se acuerda de los ciudadanos. También es verdad que, en la mayoría de las ocasiones, los que detentan la Concejalía de Cultura piensan en las musarañas o en otras cosas. Hay que conocer por dentro el mundillo para atender sus necesidades. Pero, en esta ocasión, hay que celebrar el hecho de que el Ayuntamiento de Lorca -su Concejalía de Cultura- haya apoyado la iniciativa, pues merece la pena contemplar la obra expuesta y pensar que otros años también pueda venir de nuevo a la ciudad. Se trata de una iniciativa que hay que valorar dado que acerca al público algo que no siempre se puede ver. Además, es una iniciativa joven que hay que apoyar para mantener su ilusión entre tanto marasmo como le ha tocado vivir a esa generación cuya situación no es envidiable. Así que, por todo eso, hoy es un día de gozo para mí porque la cosa se ha hecho bien.

Portada del Catálogo diseñado por Maribel Úbeda
El Catálogo es supermoderno. Muy bien hecho. Tanto es así que cogí dos para ponerlos en mi biblioteca. Preveía que uno de ellos quedaría en malas condiciones tras el escaneo de las imágenes que iban a acompañar a este texto, lástima que no puedan ser todas. Quizá otro día lo intento y cuelgo las que me faltan. Así nadie se sentirá preterido. Manifiesto que, para los que ya tenemos la vista 'cansada' (una manera de decir que vamos camino de la ancianidad) el color de la tinta de los textos no resalta mucho y nos (me) cuesta trabajo leerlos. Se titula el Salón HABITAR LA CIUDAD: LORCA. Es, pues, un homenaje a la ciudad herida por el terremoto. Son modos personales, trágicos pero poéticos, de enfocar el desaguisado que dejó la naturaleza en este pueblo que no se lo merecía. Ningún pueblo se merece un desastre de este tipo. Porque cuesta mucho levantarse y seguir el camino. Así es que sólo se puede decir 'chapeau' a la iniciativa y a su consecución. Porque es un logro. Si acaso, a mí, de modo personal, me hubiera y hubiese gustado contemplar más obra, que más artistas expusiesen  su obra en el Salón. Hubiera sido una manera de conocer las (pen)últimas manifestaciones artísticas de los nuevos creadores, de esa juventud que, con otros medios, hace las cosas distintas. En ese sentido se debería trabajar más por los rectores de la Asociación Murciana de Críticos de Arte, a la que felicito.

Subcutáneo (Carmen María Salazar)
También he de manifestar, como lo vengo haciendo tiempo ha en el desierto de las cosas de las que nadie hace caso, que me parece muy bien que la postmodernidad se haya cargado la manera tradicional de hacer, ver y sentir la cultura, la manifestación artística (lo que nos ha llevado a la sociedad de la ignorancia), pero no tenía que haber dejado caer la 'cosa' para que se estrellara y no sustituirla por nada. ¿Por qué me quejo? No, no es ancianidad. Es una visión justa de la situación. No se acude a estos actos en los que hay tanta y tanta ilusión. Será, supongo, más friki. Pero muestra de manera alarmante la falta de interés hasta por las nuevas formas. También es verdad que había la presentación de un libro de Inma Pelegrín, pero hubimos gente sin especial brillo que estuvimos en los dos actos. Había tiempo. Hay que aprender y enseñar a respetar el trabajo de los artistas porque dan pátina a la ciudad, esa ciudad a la que homenajeaban en este IX Salón de la Crítica.

Benigno Sánchez (El escenario urbano)

Es esta una herida que debe contemplarse. Me parece una estupidez el que ahora se evite que la gente vea las catástrofes que destruyen la obra del hombre. Aunque se oculte la realidad en nombre de no sé qué historia, esto va a seguir sucediendo: aquí o allí, pero se repetirá, no quede la menor duda. Es un testimonio sangrante de lo sucedido y de que hace falta utilizar de nuevo la voluntad humana, no esperar a que el padre Estado nos soluciones el problema, para que la cosa se arregle y siga la vida su curso inexorable.



Boca arriba / Boca abajo (Ángela Mula)

Me habían invitado Maribal Úbeda y Ángela Mula. Fue para mí especial conocer a Maribel y dar un abrazo de felicitación por su próxima maternidad a Ángela. Ángela me parece una excelente grabadora. Tengo dos de sus obras. Una pertenece a una exposición que hizo en Lorca y la segunda a otra que hizo en Mula. Era dura, de colores fuertes casi sin matices. Pero su tema casi lo exigía. Sus mensajes eran críticos con la injusticia, con el desamparo, con la falta de libertad. Ahora, su paleta se ha abierto y los colores que utiliza, al menos en esta serie xilográfica (a la plancha perdida) de cuatro xilografías sabiamente repartidas y dispuestas, como se puede ver en la foto que colgué en mi anterior entrada en esta Calle Tranquila, es más colorista. Aunque Maribel, que es quien la presenta en el catálogo dice que el resultado de su trabajo es, "como siempre, lo mejor que puede dar de sí", estimo que hay que exigirle más, tiene que exigirse más, porque lo bueno, la obra que la dejará satisfecha íntimamente, está por venir, o sea, que su porvenir es halagüeño. Sólo me queda animar desde aquí a la gente para que vaya a esa recoleta exposición y se detenga tranquilamente en su contemplación. No perderán así su tiempo, sino que se relajarán viendo, mirando o contemplando una manifestación en la que Lorca ha sido la protagonista gracias a la labor humana de un grupo de artistas a los que la vida les deparará el éxito. Estoy seguro.


Contraportada del Catálogo

Calabardina, 21 noviembre 2012
José Luis Molina Martínez


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